En RD la política es sinónimo de lucro ilegal
El trujillismo y jefismo siguen vivos. Los gobiernos dominicanos han mostrado y promovido libertad simulada en la superficie, pero en el fondo son esclavistas y trabajan para el esclavismo, usando el monopolio de la fuerza para abusar y explotar a los más débiles y vulnerables, en complicidad o asociados a los grupos de poderes fácticos de los sectores privados.
Mientras exista la irresponsabilidad en los principales actores que están al frente de las diferentes instituciones de nuestro sistema de justicia, se abre el mayor estímulo y promoción a la corrupción y la impunidad, lo que pone en riesgo cada vez más nuestra débil institucionalidad democrática. Sin justicia no hay lugar para la democracia ni es posible garantizar nuestra condición constitucional de “Estado social y democrático de derecho” para todos en igualdad y equidad.
Si lo comparamos con un juego de ajedrez, en los crímenes de hoy los militares, policías y guardianes privados son peones y las autoridades políticas junto a los poderes fácticos son los reyes, torres, caballos y alfiles (protagonistas); casi siempre autores intelectuales y los mayores beneficiarios. Detrás de cada negocio sucio hay una personalidad que se hace parecer honesta y trabajadora, siendo todo una falsa. La nación dominicana urge de gobernar junto al pueblo, con el pueblo y para el pueblo; escuchar, ver y sentir el vivir del pueblo, reivindicando el poder y soberanía del pueblo como fundamento de una verdadera democracia integral, (participativa, liberal y humana).
Los políticos en su gran mayoría dicen estar a favor o que defienden una causa social para cubrir sus intereses de lucro y casi siempre perjudican al común. Distraen y opacan el trabajo de los verdaderos defensores de los intereses colectivos con honestidad.
Los comunicadores le facilitan el engaño, robando los espacios de los meritorios, engañan, manipulan y distorsionan, usando el truqueo como cultura de sus acciones para manipular y vender como sicarios de la palabra o comunicación al mejor postor, que casi siempre es un poderoso corrupto de todas las esferas de poder: poderes Informales (fácticos) y formales (Públicos). Sufrimos una crisis por ausencia de pensamiento propositivo y ético. Pobreza de pensamiento a favor del interés colectivo con honestidad.
La mayoría de los policías de bajo rango que participan en hechos delictivos o de mala conducta lo hacen por su vulnerabilidad de necesidades básicas insatisfechas.
Muy por el contrario los militares y policías de rangos altos lo hacen por ambiciones de lucro desmedidas en complicidad o subordinados a las autoridades políticas que casi siempre estimulan y promueven esos vicios. En muchas ocasiones permiten no estimulan el crimen común para distraer u ocultar, cual chivo expiatorio los grandes actos de corrupción y crimen organizados de ellos protagonizan.
Cuando la Constitución que debe ser sagrada e inmaculada es desechable, como en lo es en República Dominicana, todo es posible. Cuando la justicia y la política son mercancía del mismo escaparate, la única diferencia entre los tribunales y los colmados, es el precio. Si la injusticia, la inmoralidad, la corrupción y el robo público con impunidad se institucionalizan o se hacen ley; la rebeldía y la desobediencia civil se hace obligatoria.
Dios les bendiga siempre, pueblo dominicano.

