«Das amor y cambiarás el mundo»
Nuestra sociedad está enferma, y su peor mal es la contaminación del alma de aquellos que manejan poder, a quienes se les ha olvidado que son seres humanos, parecerían robots o monstruos programados para dañar y destruir a otros, beneficiándose del sacrificio de su trabajo, es tiempo de amar y cambiar el dicho: «Cuanto más conozco al hombre más amo a mi perro».
Sin dejar de valorar que la institución más importante de toda sociedad es la familia, pero en nuestro Estado convulsionado sin institucionalidad ni respeto a las normas, el rol de la familia se está dejando fuera, prácticamente ninguna institución se preocupa por respetar y promover los valores familiares.
Me llega citar a Israel, un pueblo con una gran historia, un Estado joven donde su poder reside en la familia, una extensión pequeña en territorio y población, sin embargo uno de los más influyentes en el mundo.
Imitar los buenos ejemplos es de sociedades inteligentes, si queremos avanzar, debemos hacer lo mismo, lamentablemente no es así en nuestro país, la familia dominicana se está destruyendo y la principal influencia para dañarla cada vez más proviene de las autoridades públicas y de los protagonistas de los poderes fácticos.
Recientemente viví una experiencia de reflexión junto a un grupo de buenos dominicanos, donde pude confirmar una vez más, que no existe nada más poderoso en el universo que dar amor.
Sin lugar a dudas, me atrevo a afirmar que si despertamos el amor en el seno de nuestras familias e irradiamos amor a los protagonistas de la política y los poderes fácticos nuestro país, nuestra sociedad, podrá medrar y concluir el sueño de Juan Pablo Duarte.
La Biblia en Corintios 13, La preeminencia del amor, nos habla de la fe, la esperanza y el amor, afirma claramente que el amor se sobrepone a todo y nunca deja de ser. Jesucristo dio su vida por amor a la humanidad y nos legó «amarnos los uno a los otros o amar al prójimo como a uno mismo».
En la novela El Alquimista, de Paulo Coelho, e «Historia de Dos que Soñaron», de Jorge Luis Borges, se dejan ver claramente cuáles son nuestros tesoros y que la felicidad está dentro de cada uno, es ahí que debemos buscar dentro de nuestro corazón y en nuestros pensamientos.
Urge que cada dominicano cultive amor dentro de su mente, alma y corazón, para ello, me permito invitarles a que a partir de este momento en que me estás leyendo, te conviertas en un catalizador de amor dentro de tu familia con acciones muy sencillas, sacando un minuto cada día para mirar a tus familiares y seres queridos a sus ojos, abrazarlos y decirles lo que significan para ti. Ejemplo: ¡Hola mamá! (papá, hijos, hermanos, amigos, compañeros, esposos) Quiero que sepas que eres muy importante para mí, te amo, si en algo te he ofendido o te he fallado, te pido perdón. Y si no puedes hablar míralo y abrázalo. Ya verás los resultados.
Dar amor es la forma mágica para ser feliz. «Dar amor es la acción para cambiar al mundo. Súmate y vive»
Dios bendiga siempre, pueblo dominicano.

