BUENOS AIRES. AP. Los restos del periodista y escritor Tomás Eloy Martínez fueron inhumados ayer en un cementerio en las afueras de Buenos Aires.
Por la tarde, su cuerpo fue cremado y sus cenizas enterradas en el cementerio Parque Memorial de la localidad de Pilar, al norte de esta capital, tal como fuera su última voluntad.
El autor de éxitos literarios como «Santa Evita» y «La novela de Perón», traducidos a más de 30 idiomas y publicados en más de 60 países, falleció el domingo a los 75 años luego de una larga lucha contra el cáncer. Su deceso causó estupor en el mundo de la cultura. La directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, aseguró que la obra de Martínez permanecerá como una de las «referencias fundamentales de la cultura en lengua española del último medio siglo». «Tomás Eloy Martínez pertenece a la categoría de los autores que convirtieron el periodismo en obra literaria y la literatura en deudora del mejor periodismo», dijo Caffarel en un comunicado. El escritor argentino era miembro del Patronato del Cervantes desde septiembre de 2008. «Eloy Martínez supo unir con su pluma dos importantes expresiones culturales, el periodismo y la literatura, y en ambos casos fue un crítico sin concesiones de las circunstancias políticas y sociales del país», dijo por su parte el secretario de Cultura argentino Jorge Coscia.
Martínez fue columnista del diario La Nación de Argentina, del New York Times y de El País de España. Además de novelas y artículos periodísticos, a lo largo de su carrera también escribió guiones de cine y televisión y fue crítico cinematográfico. Vivió gran parte de su vida en Estados Unidos, donde dirigió el Programa de Estudios Latinoamericanos de la Rutgers University en Nueva Jersey. Recibió importantes distinciones, entre ellas el premio internacional Alfaguara de Novela en 2002 y el premio Ortega y Gasset de Periodismo en 2009.

