Con sus gestiones para conseguir la paz en el Medio Oriente, el presidente Leonel Fernández reafirma su prestigio y su liderazgo internacional, opinaba recientemente un distinguido columnista de la prensa nacional. Se refería a la reciente visita realizada por el mandatario dominicano a la Franja de Gaza con el pregonado propósito de propiciar una solución de paz al viejo conflicto entre judíos y palestinos.
La parada del presidente Fernández en el Medio Oriente fue parte de una extensa gira internacional, que incluyo tres continentes, en lo que un periódico digital dominicano definió como un viaje por el mundo con lujos y comunidades de jeques.
Mientras tanto, en un reportaje publicado por el portal de Noticias SIN se mostraba la patética realidad de la Hoya del Lago Enriquillo, en la Región Sur del país, donde decenas de poblados y unas 400 mil tareas de propiedades agrícolas son invadidas por las aguas ante la insensibilidad de un gobierno que evidentemente no ha asumido ese problema como una de sus prioridades.
El periodista Nélsido Herasme, nativo de esa región describe con dolor en el alma el terrible drama de los pobladores de la Hoya del Lago Enriquillo: Los dueños de conucos y fincas residentes en Jimaní, la descubierta, Postrer Río, Los Ríos y Villa Jaragua, han visto desaparecer sus predios. Las aguas saladas del Lago Enriquillo han engullido, anegado y estropeado la agricultura de esos pueblos y todo ante la desidia y mirada indiferente de quienes tienen la solución en sus manos.
Ante los pobladores concentrados en la comunidad de Los Ríos, Fernández garantizó que unas 500 familias afectadas serían reubicadas en distintas zonas de ambas provincias para lo cual dijo que ya el IAD tenía ubicados unos 15 puntos. 27 meses después deL anuncio presidencial, los moradores de esas localidades siguen a la espera de que los organismos competentes pongan en ejecución tales medidas.
Pero independientemente de cual sea la explicación científica del problema y ante un gobierno que se da el lujo de gastar millones de dólares en viajes al exterior que hasta ahora no han reportado ningún beneficio al país, y cuyo presidente anunció una importante inversión para construir una nueva universidad en Haití luego del terremoto del 12 de enero del 2010, es razonable preguntarse: ¿Qué está esperando para adoptar las medidas esenciales que demandan las atribuladas comunidades de la Hoya del Lago Enriquillo.
