Opinión

Insertarse no es transformar

Insertarse no es transformar

Hablo del sistema político, del orden institucional, de los poderes “permanentes” y “temporales” que dominan esta sociedad, empobreciéndola, degradándola y destruyéndola.

 De un “orden” que es responsabilidad  del PRSC-PRD- PLD después del  ajusticiado el tirano. Pero no solo.

Que además -y sobre todo- es hechura de la oligarquía capitalista, del dominio de Estados Unidos, del generalato corrupto, de mafias civiles asociadas al poder;  subordinadas y/o auspiciantes de la estrategia neoliberal.

Eso no debería ocultarse cuando se habla de nuevas alternativas electorales, formuladas supuestamente desde el “compromiso social” la “autoridad moral”, el “patriotismo, la “justicia” y las “convicciones democráticas”.

El rumbo del país no se puede cambiar “respetando” el actual “ordenamiento democrático”; si por él se entiende la constitución, leyes e instituciones vigentes.

Es imposible lograrlo sin la ruptura y el reemplazo de normas y  poderes establecidos,  y sin el imprescindible desmonte del modelo neoliberal en tanto sistema de dominación integral.

Cuando se habla de “cambio por vía democrática” –sin asumir, además de lo electoral, las pertinentes movilizaciones y rebeldías sociales, culturales y políticas- se está incurriendo en el electoralismo dentro de un terreno pantanoso carente  de transparencia y mecanismos electorales confiables.

Cuando veo tanta “suavidad” en el trato de una realidad tan dura, tanto afán por distanciarse de lo transformador y revolucionario, por respetar estas leyes y estas instituciones, por quitarse la pintura de izquierda y definirse como “centro progresista”… me pongo bronco y viene a mi mente la experiencia  de la “inserción” del PLD en los procesos electorales y en las instituciones; sobre todo después del colapso de la URSS y de los regímenes del Este  europeo. Incluso el  PLD mantuvo y hasta mantiene falsas poses y apariencia de “izquierda” y “centroizquierda”, porque sabía y sabe que eso “vende”, más ahora, frente a la nueva ola continental.

Al margen de los resultados en votos que en el 2012  aporte esa actitud (lo que no apunta a desplazar el “cogobierno PRD-PLD” y a agotar el ciclo bipartidista), la experiencia dice que quien se muestra conservador en la oposición, se torna peor mientras más se acerca al gobierno, y  se “inserta” en este tipo de institucionalidad.

 Así, reculando tanto y desde tanta moderación, no se construye alternativa transformadora.

El Nacional

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