Hablamos de la Inspiración, desde la óptica del surrealismo y el existencialismo. Ambossistemas de pensamiento, tienen varios puntos en común. Veamos la relación de ambos con La Poesía. Tomamos como base el magnífico libro Hoelderlin y la Esencia de La Poesía, escrito por Heidegger, así como distintas consideraciones acerca de la misma, externadas por los surrealistas.
Ante todo, hay que referirse al polémico tema de La Inspiración. Sabido es que nadie ha podido (ni probablemente podrá), ofrecer una definición apropiada de la misma. Si no se ha podido, tampoco, ofrecer una definición de La Poesía, como tampoco del Ser, estamos, obviamente, ante una gran y muy antigua dificultad.
Sin embargo, es evidente que nada de esto obsta para intentar abordar tal problemática. Sabido es que todo artista, y el poeta en particular, debe (y casi puede decirse tiene que) crear su obra bajo la influencia de la inspiración, la cual, según Schelling, acercándose a los surrealistas, dice de la misma que es sugerida por el inconsciente y parece provenir del exterior, de la naturaleza misma. El arte nace [y, por extensión, La Poesía, V.D.G.], de la perfecta confluencia de espíritu y materia, consciente e incosciente, mente y objeto. Mientras que los surrealistas sostienen que para los poetas, la inspiración ya no es una musa que baja del cielo y deposita un beso sobre una mente febril: es la soberana misteriosa que reina en las profundidades del ser.
Es evidente, entonces, que la inspiración, sin importar la idea que se tenga de la misma, surge del inconsciente, el cual, como se definió más arriba, es la base y el origen tanto de la esencia como de la existencia humanas, en el sentido de Sartre, al igual que e l del Ser en el sentido de Dasein de Heidegger.
Por tanto, surrealismo y existencialismo convergen en considerar la relación de La Inspiración con el Ser. Por lo tanto, puede afirmarse que la inspiración es el estado indispensable que nos lleva al Ser.
Pero, como nos muestra Heidegger, sólo se puede acceder al Ser a través de La Palabra, lo cual nos lleva a la segunda convergencia entre surrealismo y existencialismo: La importancia suprema de La Palabra en la Existencia misma.
