Opinión

Introspección sobre la deudocracia

Introspección sobre la deudocracia

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La semana pasada dije que la creatividad en Grecia se ha manifestado de forma extraordinaria y que, uno de sus frutos fue el documental “Deptocracy”, y que la producción televisiva tiene el propósito de concienciar a la ciudadanía sobre el origen de la crisis que sufre la más antigua de las civilizaciones. Además, que el filme denuncia cómo los Estados Unidos con su errada política financiera, debido al endeudamiento excesivo, contribuyeron a la debacle económica que ahora atormenta al mundo.

Sin embargo, la costumbre de endeudarse en grande para sostener un clientelismo aberrante disfrazado de política social, no llegó de manera casual a la tierra de Aristóteles. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Europeo (BE) se empeñaron en propagar como panacea para el viejo continente, su política económica de corte neoliberal. Por eso, en el fílmico, a ambas entidades se las acusa de las desgracias que padece el pueblo griego, y se muestra el creciente repudio al FMI a nivel mundial.

¡Y no es para menos! Hay que ser muy necio o estar “convenientemente equivocado” para que luego del rotundo fracaso de su política financiera en  Argentina, que hasta se llevó de paso al entonces presidente Fernando de la Rúa, este gendarme de mal agüero insista en seguir recetando veneno a enfermos cuasi terminales, como de hecho son los recortes de programas sociales y el aumento abusivo al pago de deudas, cuyos responsables andan de luna de miel con “doña impunidad”.

Si bien es cierto que nuestra economía no está blindada, como aseguró con un descaro antológico el narcisista de Villa Juana, también es verdad que países con peor situación que la nuestra, salieron airosos con mandatarios que supieron aquilatar en su justa medida, el interés nacional. Néstor Kirchner en Argentina y Rafael Correa en Ecuador, heredero legítimo de Chávez, sí son paradigmas para nuestros pueblos. Ahora, el que quiera seguir los pasos de quien goza estando de rodillas ante al tío Sam, desde el infierno grande que nos legó, está en su derecho…

El Nacional

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