Opinión

Ir a la raíz

Ir a la raíz

Narciso Isa Conde

Ir a la raíz permite acertar: la única reelección perniciosa no es la del presidente de turno, lo es también la del partido-estado-corporación como tal (la estructura de mando peledeísta que traicionó a Bosch), con Leonel, Margarita o María Santísima… porque todas implican reelegir corrupción en espiral, neoliberalismo, conservadurismo y profundización de la recolonización tutelada por EE. UU.

Pero además, por más vuelta que se le dé al asunto, esos atributos no son exclusivos de esas opciones moradas: el PRM, el PRSC y todas las derechas opositoras no son esencialmente distintas. La historia reciente indica que cualquiera de sus precandidatos, montado sobre este Estado podrido, sería más de lo mismo.

Y si no, que nos muestren donde está su voluntad de revertir los impactos del neoliberalismo, sus privatizaciones, sus tratados de libre comercio, sus puertas abiertas al saqueo de las transnacionales; dónde su independencia frente a EEUU y sus planes de recolonización; dónde su ética superadora de clientelismo, transfuguismo y la política como negocio; dónde su distanciamiento de los poderosos grupos económicos que los financian; dónde su confrontación con el entramado de este Estado.

¿Qué dicen de la Gold Quest, Unigold, Falcondo, Barrick, Everton?, o del empresario de bienes raíces que encabeza el Norte revuelto y brutal? ¿Por qué su silencio ante la eliminación del Parque Nacional Manolo Tavárez Justo y las amenazas contra el Parque Nacional Francisco Alberto Caamaño? ¿Por qué coquetean con Leonel o se entienden por debajo con Danilo? ¿Por qué se hacen los locos frente a las injerencias de la CIA, el Comando Sur, la DEA y el FBI? ¿Por qué?.

Que nos expliquen su silencio frente a Antena Latina, Valle Nuevo, FONPER, concesiones en Ciudad Colonial, San Soucí, Marina, humedales del Ozama y nos hablen del origen de sus fortunas “opositoras” y los porqué de su reivindicación del balaguerismo.

Hay razones, pues, para ser radicales, si serlo es ir a la raíz de este sistema de corrupción e impunidad, sobreexplotación, depredaciones y abuso de poder. Ir a la raíz para impugnarlo junto a su constitución neoliberal sustentadora de una dictadura constitucional mafiosa imposibilitada de ser desmontada desde un sistema de partidos dominado por una partidocracia impenitentemente corrupta.

Hay razones para rechazar esas tres variables de continuismo y plantear como alternativa un proceso constituyente que cambie todo, previa quiebra de una institucionalidad que facilita el proceso de descomposición en boga y que para encubrir culpas mayores es capaz de un novelón tan burdo como el expediente del caso David Ortiz.

El Nacional

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