Opinión

Ironías

Ironías

En los últimos días me ha tocado escuchar de diversas fuentes la versión de que mis posiciones tienden a ser radicales, de ultra-derecha y ultra-conservadoras. No suelo dar importancia a ese tipo de comentarios, a los cuales estoy habituado desde hace casi cinco años. Lo que si ha llamado mi atención, es la acepción que tienen los dominicanos residentes acá y en el extranjero, así como la mayoría de los latinoamericanos, sobre el pensamiento conservador y el pensamiento liberal.

Una postura puede ser considerada de izquierda o derecha dependiendo del punto geográfico que usted se encuentre, y hasta del tema en que se trate. A veces el principio considerado para definir a un liberal en una cosa, es diametralmente lo opuesto lo considerado liberal en otra.

Es  aceptado que el pensamiento conservador moderno aspira a menor intervención  del Estado en asuntos económicos y  reducción al mínimo del gasto público. El liberalismo moderno o el progresismo (como está de moda llamarlo) entiende que la participación del Estado en la economía es necesaria, y que debe haber un gasto social notorio financiado con el dinero del erario.

Por su parte, en cuanto a asuntos sociales y de moral, el principio funciona  a la inversa. El conservadurismo pretende que el Estado regule la moral, las relaciones y las acciones sociales de los individuos, mientras que los liberales aspiran a que el Estado no se interponga en las decisiones personales de sus ciudadanos.

Partiendo de esos fundamentos, debemos replantearnos muchas creencias o supuestos infundados.

Por ejemplo, Balaguer es considerado  exponente de la derecha (equivalente al conservadurismo supongo) en este país. La realidad es que las políticas sociales que caracterizaron sus gobiernos (a modo de clientelismo), la estatización de una parte de la producción, el expansionismo estatal, la reforma agraria y la mayoría de las políticas de gasto de Balaguer son netamente liberales o de izquierda.

Siendo Balaguer un liberal en el aspecto fiscal pero tratado por el tiempo como   exponente de la derecha,  podemos ir entendiendo la ligereza con que se lanza el prefijo “ultra” en nuestro país, y cuestionarnos si  ha existido conservadurismo en RD.

Añadiendo otro ejemplo, está el caso de George W. Bush. Considerado por muchos lo más ultraderecha que ha dado Estados Unidos. Pero el aumento desproporcionado en el gasto público (la guerra es apenas una fracción de ese gasto), su política de  ayuda a los países africanos, su manejo de la crisis y las  medidas proteccionistas asumidas por su administración, presentan un Bush más liberal de lo que él y sus detractores podrían admitir.

Debo reconocer que es un mundo solitario éste el de ser un conservador fiscal en un país que se encuentra muy distante de siquiera comprender los fundamentos conservadores, y donde la palabra misma implica casi un insulto asociado a ideas radicales e irracionales, no obstante ser este pensamiento contrario a eso mismo de que se le acusa. Al menos conservo la satisfacción de que, por lo menos, no soy comunista.

ogomez@redpolitica.com

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación