Opinión

ISLARIO

ISLARIO

El valor esperado

2 de 2

Se espera que la Secretaría de Estado de Medioambiente, vaya en auxilio del infectado y casi moribundo Río Ozama, y que, tras su sanación, incumbente y colaboradores muestren el mismo interés y apliquen la misma energía con la que trataron de favorecer la instalación de la hoy rechazada cementera en el Parque Nacional de Los Haitises.

Serían gratamente recibidos estos tititulares de prensa, de aparecer alguna vez: “Gobierno entrega a servidores públicos salario número 14”, “Aumentan presupuesto a Cultura, DNCD, Hogares Crea y Casa Abierta”, “Documentan haitianos en RD”, “Interpol localiza y detiene a Sobeida y Figueroa Agosto”, “Comunidad se empodera: Impide acción de la Barrick Gold en Cotuí”, “Designan a Nuria Piera: Defensora del Pueblo”, “Nombran Castillo Pantaleón: Procurador General de la República”, “Dominicana descubre tumba de Cleopatra”, “Aprueban Ley de Partidos Políticos”, “Miembros de Cámara de Cuentas deciden trabajar sin cobrar”, “Reconocen como Patrimono Cultural Viviente a Mariano Lebrón Saviñón”, “Premio Nacional de Literatura se denominará´Premio de las Letras Nacionales Enriquillo Sánchez”, “Zoe gana Oscar a Mejor Actriz”, “Se organiza tránsito en Santo Domingo”, “Se aprueba Ley de Aborto Terapéutico”, “Vuelven a diarios suplementos culturales”, “Despunta sistema eléctrico: ¡Adiós por siempre a los apagones!”

Se requiere que la Autoridad Metropolitana de Transporte (Amet), disponga efectivos más probos y diligentes en la avenida Venezuela del Ensanche Ozama; taxistas y licor store, la han vuelto  extensión de sus propuestas, cuando no, en parqueos…

Los dominicanos vivimos sumidos en el anhelo. Nos aletargan los sueños de realización sin previa acción. El fin de cada año colma nuestro imaginario de nuevos y ansiados propósitos. Tras cada fin o principio de década, vemos cómo nuestro espíritu, pende de cada día por venir, resguardado en la crónica íntima de la pequeña proeza de sobrevivir sumido en el caos; desnudo sin memoria ante el rezago de la miseria, los despropósitos de “los otros”, y la inconfesada indiferencia que se supone realidad de cada uno.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación