Opinión

ISLARIO

ISLARIO

La precariedad en que sobreviven los moradores de la mayoría de nuestros barrios y comunidades rurales, no es noticia ni sorpresa para nadie. Pero otras historias se suceden cuando se descubre a una, existente a escasos kilómetros del centro económico capitalino.

La comunidad El Mamón, de apenas  cinco mil habitantes mal contados, es sección del distrito municipal de San Antonio de Guerra, limitado al norte por los ríos Yabacao y Ozama; al sur por Los Paredones o La Piedra; al este por el río Brujuelas, y al oeste por el arroyo Mojarra y el municipio de Santo Domingo Este.

Se le ubica a unos 24 kilómetros (carretera Mella) del más activo accionar comercial de la Zona Oriental (zonas francas y reconocidas franquicias comerciales le circundan), pero la geografía la señala humilde y pobre; colindante a 36 comunidades, que componen un escueto boceto de lo paupérrimo, tras el cual; secciones, parajes y cerros, aprenden a convivir; sumidos en el letargo más patético, y bajo lo más ruin de las orfandades y la indiferencia.

Casi todas las casas de esta comunidad están hechas de madera, con techos de zinc y pisos de tierra. Algunos de mampostería y detalles de yagua con pedazos de ladrillos. Muy pocas responden a los beneficios de la varilla, la arena y el piso de cemento.

Sorprende el escandaloso deterioro de las vías que dan acceso al centro de la comunidad;  puesto que más que caminos vecinales sin asfalto y, claro está, sin caliche, son meros recodos del infortunio, hechos de piedras, en algunos casos aplastados gracias a la solidaridad internacional y aliviada de misericordia por el fango que hace aparición tras la más leve llovizna.

Los moradores de El Mamón se quejan de la indiferencia de las autoridades. Nos contaron  que hace meses se constituyeron en Juntas de Vecinos, y organizaron el   Grupo de Mujeres Luchadoras, con el objetivo expreso de  solicitarles, de manera “más que formal”, a las autoridades municipales, asistencia en por lo menos las necesidades básicas; pero que éstas sólo responden con pretextos y promesas que no terminan de cumplir.

A finales del año pasado, publicamos un reportaje donde dábamos cuenta pormenorizada de sus luchas y esperanzas.

Su líderes nos señalaron como conquista comunitaria el entubado para el agua potable -después de años de espera y de muchas penurias-, y nos dijeron que habían pedido  apoyo a las autoridades para construir un salón multiuso, donde planificarían  sus actividades y coordinarían sus esfuerzos.

Ahora, con el nuevo período municipal que se avecina, renuevan sus esperanzas.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación