El Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), anunció a principios de esta semana que en noviembre realizará su Cuarta Gran Convención Empresarial, con la cual se busca analizar los retos principales que enfrenta ese sector en el país en estos momentos y acordar propuestas.
Las explicaciones sobre la futura convención empresarial fueron ofrecidas en un encuentro con los medios de comunicación por los principales directivos del Conep, entre ellos Manuel Díez Cabral, su presidente. También participaron el presidente de la Cámara Americana de Comercio, Julio Brache, Marco de la Rosa, presidente de la Asociación de Empresas de Inversión Extranjera y Lara Guerrero, quien preside la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios.
En ese encuentro se destacó la presencia de Elena Viyella de Paliza, debido a que cuando se realizó la última convención empresarial, en el año 2003, el Conep estaba presidido por ella y su discurso de clausura de la convención formará parte importante de esta nota.
También estuvo Manuel Cocco, de la empresa de consultoría económica Ecocaribe, que al parecer, también en esta oportunidad analizará desde la perspectiva empresarial el entorno económico en el cual se desarrollará la convención. Ese mismo trabajo lo hizo esa empresa cuando la convención del 2003.
Díez Cabral, adelantó que la celebración de la cuarta convención empresarial, tiene como objetivo además promover y contribuir al desarrollo nacional, al aumento de la productividad, mayores niveles de competitividad, a la garantía del clima de inversión, a la libertad de empresa y la seguridad jurídica.
Lo interesante de todo esto, es que dando una ojeada al libro que publicó el Conep en el 2003, con los resultados de la convención de esa época, cualquiera que acabara de llegar y que no domine adecuadamente la dinámica local, podría caer en el gancho de sugerir una reimpresión de ese libro verde, puesto que muchas de las aspiraciones del empresariado de hace 10 años, siguen pendientes. La diferencia está en los escenarios, incluyendo el político.
Cuando se hizo la Tercera Gran Convención, el país acababa de salir de la crisis bancaria y uno de los principales temas pendientes era la recuperación de la estabilidad macroeconómica y la recuperación del poder adquisitivo de la moneda nacional, vía una reducción de los precios.
Ahora, en medio de otra crisis, en donde las indelicadezas locales no han sido las determinantes, la preocupación principal es mantener la estabilidad macroeconómica e impedir que una inflación importada dispare a niveles inmanejables los precios internos.
Hoy día, hay también sigue la vieja discusión sobre si el modelo económico que tenemos debe reorientarse o cambiarse.
En el 2003, en el estudio de Ecocaribe para la Tercera Convención Empresarial, uno de los principales temas tratados fue las debilidades del modelo que permitió el crecimiento del país en los años 90. Ahora se sigue hablando casi de lo mismo, a saber, probablemente la más notable de las debilidades de esa forma de crecimiento fue que permitió que fuera acompañado de un lento pero inexorable proceso de apreciación de la moneda nacional, lo cual fue el resultado lógico de una política que ponía el acento en mantener anclada la tasa de cambio como instrumento de lucha anti-inflacionaria.
La segunda debilidad citada, fue el mantenimiento de tasas de interés reales muy superiores a las prevalecientes en el mercado internacional. La tercera debilidad del modelo, las precarios niveles de reservas monetarias y por último, recuerden que hablamos del año 2003, la precaria capacidad de regulación y supervisión bancaria.
En ese mismo documento, se abogaba como líneas generales superar la debilidad institucional, la precariedad operativa del Estado, la escasa dotación de infraestructura, la insuficiencia del sector eléctrico, la irracionalidad en el uso de los recursos públicos, la corrupción y el bajo gasto social.
En el discurso de Viyella de Paliza, pronunciado para el cierre de la Tercera Gran Convención (sin desperdicios), se abogó por el cumplimiento de una serie de tareas pendientes, desde el reordenamiento integral del Estado, la lucha contra la pobreza, la educación, la seguridad social, el medio ambiente, la inversión social empresarial, el costo del dinero, concluyendo con la democracia y la libre empresa.
Muchos de los reclamos, aspiraciones, demandas y exigencias de la 2da. Convención empresarial, pero en particular el relacionado con la necesidad de que se generaran políticas dirigidas al fomento de las exportaciones, solución al trauma electrico y el educativo se consignaron como pendientes en las conclusiones de la 3ra. Y 10 años después, siguen siendo aspiraciones en la convocatoriaconvocatoria de la 4ta.
