El Movimiento de Izquierda Unida (MIU) se unió a los sectores de la vida nacional que han manifestado su rechazo al retiro del visado norteamericano al presidente de la Junta CentralElelctoral (JCE), doctor Roberto Rosario Márquez, por el Depatamento de Esgtado de los Estados Unidos.
En una carta de la comisión política del MIU, firmada por su secretario general, Miguel Mejìa, la entidad política deja constancia del reconocimiento público a la labor que como magistrado del alto tribunal tiene el doctor Rosario Márquez.
“Reciba con la presente fraternos saludos al expresarle nuestro respaldo moral y político, ante el atropello del que ha sido objeto a causa de la cancelación de sus visados en su calidad de funcionario del Estado Dominicano y ciudadano, por el Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica” dice la comunicación.
Califica la cancelación del visado como un atropello que ha provocado una amplia polémica y una honda reflexión en la sociedad dominicana y en la opinión pública nacional e internacional.
Añade que se trata del atropello a un funcionario público de prestigio, con una trayectoria reconocida, con aportes innegables en pro de la democracia nacional y respeto dentro y fuera del país.
Expresa que tal acción ha traído de vuelta el recuerdo de los nefastos días en que los procónsules norteamericanos se inmiscuían groseramente en la vida nacional, usurpando funciones que no les correspondían y violando la soberanía de una nación independiente.
“Esta decisión, que se toma en el mismo año en que recordamos la primera intervención militar norteamericana en nuestra Patria, constituye, a todas luces, un chantaje y una amenaza a los funcionarios públicos dominicanos, a las instituciones del país, a nuestro pueblo, y a nuestro propio ordenamiento jurídico”, dice la carta del MIU.
Sostiene que la cancelación de visado transgrede el Derecho Diplomático, porque viola el principio de la reciprocidad, así como la norma que define la amistad y la cooperación entre naciones amigas al más alto nivel político, como lo consagra la Convención de Viena de 1961, sobre las relaciones diplomáticas.
Considera que independientemente del derecho de cualquier Estado a conceder, negar y/o cancelar visados a determinados ciudadanos, lo sucedido en su caso, constituye una transgresión a los preceptos constitucionales del Estado dominicano.
“Si se hubiese producido alguna falta en su calidad de presidente de la Junta Central Electoral, compete a las autoridades dominicanas intervenir en la misma y tomar las medidas correspondientes”, dice el Movimiento de Izquierda Unida. La cancelación de un visado no puede ser utilizada, de manera grosera, como instrumento de presión o de política exterior.
La disposición de los Estados Unidos a través de su representante en el país, inusual en su forma, parece esconder reproches y retaliaciones relacionadas con el resultado de las pasadas elecciones, el papel independiente, soberano y principista que juega nuestro gobierno en la región. Dice que también parece esconder las inconductas exhibida por su Embajador en el país, que riñen contra las buenas costumbres e identidad cultural del pueblo dominicano y contra nuestra idiosincrasia.

