El Nacional
La Policía Nacional se encuentra en un momento especial de su historia, marcado por la aplicación de nuevas políticas de seguridad democrática y por un proceso irreversible e impostergable de reforma y modernización.
La afirmación fue hecha ayer por el mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, jefe de esa entidad, al pronunciar un discurso luego de recibir la Medalla al Mérito como empleado público.
Indicó que están brindando al país y a cada ciudadano, una institución del siglo XXI, eficiente, apegada al deber y a la vocación de servicio, comunitaria, respetuosa de los derechos fundamentales y garante de la seguridad ciudadana.
Aseguró que el actual proceso policial no había sido posible sin la visión de futuro y preclara misión del presidente Leonel Fernández, en sus afanes por mejorar y fortalecer la seguridad ciudadana en el marco del Estado de derecho del sistema democrático, lo que atribuyó a la implementación del Plan Nacional de Seguridad Democrática.
Dijo recibir con emoción la medalla y que a su vez la compartía con cada uno de los hombres y mujeres que laboran en la institución del orden, que a diario, desde antes de salir el sol, «damos nuestra entrega y ofrenda de sacrificio ante el altar del deber en la fragua de las tareas sagradas e insoslayables de contribuir a mejorar el orden público y la seguridad ciudadana en todo el territorio nacional».
Garantizó que el reconocimiento constituye un estímulo para seguir adelante y un compromiso con las presentes y futuras generaciones de construir hombro con hombro y mano a mano, un país más seguro, donde podamos, todos y todas, seguir progresando juntos.
Afirmó que la tarea a la que le ha dedicado sus años de juventud y afronta con la debida responsabilidad, «es una labor titánica que exige y adsorbe nuestro tiempo, que nos aparta del calor familiar y que en ocasiones pone en riesgo nuestras esposas e hijos, con tal de vencer en el diario y cotidiano campo de batalla».

