VERSION ROOSEVELT COMARAZAMY
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CINCINNATI. Johnny Cueto le toma el mismo tiempo dar mantenimiento a sus trenzas que ganar un partido de béisbol.
“Más de dos horas,”’, dice, a través del intérprete Tomas Vera. “El lunes es un día de descanso, por lo que es un buen día para lavarme el pelo”.
Se le preguntó a Cueto, cuál de las dos era la tarea más difícil dado que ha permitido tres carreras o menos en 23 de sus 25 aperturas -y que sus bien tejidas trenzas arquitectónicamente impresionantes le llegan hasta la parte superior de los hombros- no era necesariamente una pregunta frívola.
Además es un día duro de agosto, los Rojos están en aguas encharcadas como si fueran un perro labrador y las preguntas de rutina después del partido comenzaron a desgastar los cerebros de todo el mundo hace unos meses. Además, el pelo de Cueto es notable, ¿no?
“Gracias”, respondió, aparentemente creyendo que se entendía el trabajo que implica el mantenimiento de las trenzas. Luego Cueto dijo, parafraseando, “lanzar es más difícil. Hay nueve bateadores y una cabeza con pelo”.
Johnny Cueto es tan confiable como que alguien va contraer un resfriado en un cuarto lleno de gente estornudando. Simplemente no ha sido esta temporada. Si se combinan los tres últimos años de Johnny Beisbol, él ha permitido tres carreras o menos en 59 de sus 68 aperturas. Es decir, si los Rojos hubiesen anotado al menos cuatro carreras en cada una de esas 68 salidas, Cueto podría tener 58-9.
“Tan cerca como se puede llegar a automático”, dijo Mesoraco acerca de Cueto.
Observar a Cueto no es como ver, por ejemplo, a Aroldis Chapman. Nos reservamos la misma admiración por Chappy que viendo a los pesistas olímpicos y las piernas de Usain Bolt. Seguro que Chapman se está convirtiendo en un lanzador, pero su juego sigue siendo pura potencia.
Cueto da clínicas ahora. Bolas rápidas rectas, rectas que se hunden, rectas cortadas. Rectas suficientemente rápidas para hacer que cualquier bateador haga swing tarde. Más lento, rectas cortadas que se alejan de los bateadores derechos, y penetran hacia las manos de los bateadores zurdos. Sinkers que producen batazos en la tierra, cuando se necesitan rodados.
Adentro, afuera, arriba, abajo, nos vemos luego. Es tiempo de ir a lavarme el pelo.

