Opinión

Jordi, crimen e impunidad

Jordi, crimen e impunidad

No hay mayor estímulo para el crimen que la impunidad. Su reinado como mecanismo de protección de asesinos y ladrones de Estado y delincuentes de las altas esferas de la sociedad civil, es caldo de cultivo para los nuevos delitos.

El atentado contra Jordi Veras, hijo de nuestro entrañable amigo Negro Veras, fue alentado por el proceso que ha convertido al Estado en un Estado delincuente y narco-corrompido, en el que sus funcionarios roban y asesinan sin pudor y sin sanción, sus estamentos militares y policiales crean sicarios, sus cárceles son paraísos para delincuentes mayores y oficinas desde donde dirigen sus nuevas fechorías y su venganza.

 La familia Veras-Rodríguez, la sociedad santiaguera y todo el pueblo dominicano, agobiados por el desborde de la delincuencia potenciado por la complicidad oficial, ha sido víctima de otra acción horripilante y despiadada. El crimen se ha volcado sobre Jordi, un joven de trayectoria intachable y de padre y madre ejemplares.

Jordi, Negro y sus familiares sufren el dolor más cruel. Carmen derrama incontenibles lágrimas desde el mas allá. Merecedores de reconocimientos mayores, han sido blancos de ataque de la perversidad con capacidad de mutilar y asesinar.

Crece el crimen tanto como la impunidad que le garantiza el poder establecido. Crece y asume nuevas y peligrosas modalidades.

El sicariato se suma a otras prácticas detestables. Un sicariato que no solo responde a la llamada delincuencia común, sino que se conecta con mafias militares y autoridades carcelarias. Que  es usado con desenfado por quienes se creen intocables.

Y es que el ricachón de mentalidad aberrante, culpable incluso de atrocidades familiares, siente que los jefes de policía matones, los  altos funcionarios acostumbrados a robar y agredir sin ser castigados, los politiqueros delincuentes y los presidentes protectores y cómplices de ellos, forman parte su propia “familia” delincuente.

Cierto que la fuente de este crimen se ha hecho muy vulnerable, pero aun así hay que desconfiar de estas autoridades y estar prestos a presionar por la acción de justicia.

Pero además, reo de otra pena, la pena adicional es  poca cosa para tal monstruo; amén de que el daño y el dolor ya ocasionados son imposibles de reparar en el terreno de ese atentado desgarrador.

Vale sí tomarlo como palanca, acompañando a Jordi y Negro en su dolor y rebeldías, para entrarle con fuerza a la impunidad generalizada y a quienes la sustentan.

El Nacional

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