Desde la antigüedad, la historia de la pintura y la escultura ha reservado a la retratística el medio de creación y recurso plástico y técnico más apropiado para la representación personal de individualidades sagradas y cívicas que han trascendido la historia y el tiempo por su accionar en la religión, la política y la cultura.
Al artista del retrato le ha correspondido producir el documento iconográfico que registra la imagen de esa personalidad trascendida; ese ser cuya aura, inmanencia, presencia, hazañas y aportes que su pueblo, su país o el mundo han decidido asumir y reconocer con sentido de pertenencia individual y colectiva.
Efectivamente así está aconteciendo con el pueblo dominicano ante la inmensa personalidad humanística, política y cultural del profesor Juan Bosch, a quien sus transcendentales aportes a la cultura latinoamericana, y a la cultura política de su país durante todo el discurrir de la segunda mitad del siglo XX y principios del siglo XXI lo han situado en la dimensión de apóstol y arquitecto del pensamiento democrático moderno de la República Dominicana.
Como bien lo establece la historia de la pintura y la escultura, lideres de una capacidad de gravitación como la de Bosch, despiertan la retina nerviosa de artistas, que siendo retratistas, activan su pasión eléctrica para dejar grabada para la eternidad la memoria visual de arquetipos, que como lo es Juan Bosch para América Latina, son simbólicos paradigmas de identidad cultural y guía político y moral de toda una nación.
El prestigioso y hoy consagrado retratista dominicano Miguel Núñez, así ha asumido el fervor de su pasión, sensibilidad, pericia técnica y dominio orfebre de la técnica del retrato que posee para capturar, desde recursos estilísticos propios del retrato moderno, la personalidad, energía, aura, sentido de la representación, perfil psicológico y parecido de Juan Bosch.
Su imagen ha capturado en tiempo y espacios temporales que al ser plasmados sobre la superficie télica han trascendido al plano de la intemporalidad del arte y la historia.
Porque el arte es quien hace trascender la historia, le asigna inmanencia, la hace visible.
Se trata de una serie de retratos diferidos que cuentan desde una perspectiva pictorial polisémica varios de los momentos más estelares e íntimos de la historiografía fisiognómica del maestro del cuento latinoamericano.
Miguel Núñez alcanza niveles estéticos de maestría retratística al conjugar recursos técnicos y estilísticos que van desde el riguroso dominio de la administración anatómica; aplicación de una cromática fundada en gamas de colores pasteles, hasta asumir con sensible intuición técnica, veladuras, escorzos y principios pictóricos propios del fumage.
En su Colección Centenario nos retrata un Juan Bosch que captura pictóricamente sin renunciar al naturalismo y al simbolismo asociados para las formulaciones más agudas en la visualización y construcción de la figura humana. Nos propone un Bosch lleno de energía, pasión y humanidad en cada una de las escenas donde nos revela el sentido de hombre multiplicado en la historia de su país; y a su vez vivo como secreto en el corazón de cada dominicano, sentido y revelado como una entidad plural que va más allá de las postulaciones ideológicas que nos separan.
Ese Juan Bosch trascendido, simbólico y eterno, a un siglo de su nacimiento, el pintor Miguel Núñez finalmente nos lo presenta en esta exquisita y exclusiva colección de retratos, develando ante nosotros finalmente el secreto de que como artista y amigo de don Juan, lo tuvo como modelo en su taller durantes varios días, compartiendo con el maestro el rumor de los pinceles y el complejo olor de los colores; permitiéndole conocer más de cerca al ser humano, al líder, al amigo, al escritor, y al pensador, y sobre todo al hombre vividamente humano, a quien al terminarle uno de sus retratos le exclamó a viva voz y con lagrimas en sus ojos: ¡Miguel, carajo, ese soy yo!.
Gracias Miguel, por patentizar en la Colección Centenario esta imagen de don Juan, que desde tus telas quedarán para la historia como documentos iconográficos de reflexión y como tesoros iconológicos de eternidad para conocimiento y estudio de presentes y futuras generaciones, que habrán de redescubrir el rostro y la imagen personal de este hombre retratado y capturado en tus telas tal cual fue: humano, inmensamente humano.
Juan Emilio Bosch y Gaviño, nació en La Vega, el 30 de junio de 1909 , y murió en Santo Domingo 1 de noviembre de 2001, fue un ensayista, cuentista, novelista y político dominicano; fue el primer Presidente Constitucional de la República Dominicana elegido democráticamente luego de la muerte del dictador Rafael Trujillo en 1961.
Fundó el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en 1939 y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en 1973, y murió sin poder volver alcanzar el poder .

