Opinión

Juan Bosch y el erario

<P>Juan Bosch y el erario</P>

Con motivo del 49 aniversario del derrocamiento del profesor Juan Bosch, hemos decidido brindarles a los lectores algunos fragmentos que, con relación al tema, aparecen en el libro que próximamente pondremos en circulación llamado “Corrupción y transparencia en la administración pública”.

   Juan Bosch, participando como candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), ganó las elecciones generales que se llevaron a cabo el 20 de diciembre de 1962. Fue el primer proceso democrático y libre que se realizó en nuestro país. Tomó juramento el 27 de febrero de 1963. Ese mismo año salieron hacia Puerto Rico, a realizar estudios de maestría en administración pública, bajo los auspicios de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y de la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID) los dominicanos: Raymundo Amaro Guzmán, Víctor Melitón Rodríguez R., Luis Scheker Ortiz, Guillermo Quiñonez y Eduardo Cavallo Román; y la dominicana Eliana Puig de Quiñonez.

   Lamentablemente, el atraso social y económico que en ese entonces era representativo en nuestro país, en adición a las ambiciones absurdas de nuestras fuerzas armadas, provocaron el derrocamiento del profesor Juan Bosch siete meses más tarde.

   Para ese entonces, si en lo general el pueblo dominicano vio caer, de súbito, sus esperanzas; en lo particular nuestra administración pública recibió una profunda herida, la cual dejaría de sangrar prácticamente treinta años después.

   Decimos esto porque sucede que quince días antes del derrocamiento, Bosch había hecho público la presencia de técnicos nacionales y extranjeros, quienes, dentro del plan general de desarrollo del gobierno, estaban trabajando en un ambicioso proyecto para eliminar las muchas deficiencias que habían sido detectadas en nuestra todavía débil y rezagada administración pública.

   De pronto, cuando ya se había concretizado planes que servirían de rieles para echar a correr el tren de la administración pública en el país, un descarrilamiento involuntario, por así llamarlo, tiró todo para atrás. De nuevo volvimos a ocupar una posición digamos que de bajo perfil y de una evidente demora con relación al avance mostrado por otros países del continente americano.

   A raíz del derrocamiento de Bosch, el gobernador de Puerto Rico, don Luis Muñoz Marín, suspendió las relaciones con el gobierno de facto. Lo que trajo como consecuencia la interrupción de las becas recién otorgadas. No obstante, tiempo después, dichas becas fueron concedidas de nuevo, finalizando en 1964.

   No cabe duda de que don Juan fue un político y escritor de gran altura. En adición, también fue un administrador eficaz, aunque apenas duró siete meses como presidente constitucional de la República.

El Nacional

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