Opinión

Jugando a la división

Jugando a la división

El impasse surgido en el PRD tras la exitosa Convención  XXIX provocó la posposición de la depuración de precandidatos  en el PLD. Nadie duda que también aplacen la asamblea anunciada para el  26 de junio. ¿Por qué no el 26 de julio, como le hubiese gustado a Bosch?

La cuestión es no sacar del medio un feo espectáculo que está echando por la borda el triunfo más reciente del PRD.  Un clavo saca otro clavo. Otro evento  robaría espacio a los reclamos y diferencias desacatadas.

Fue masiva y entusiasta la participación de miles de ciudadanos para escoger a un candidato, como en efecto ocurrió con el ex presidente Hipólito Mejia, además de repudiar el gobierno de Leonel Fernández. Y esto, a decir verdad, no es algo que convenga a los intereses del PLD.

Jornada cívica que, por cierto, se constituyó en una manifestación que desborda la estructura partidaria perredeísta, fenómeno que bien puede repetirse en el partido oficial, de abrirse a la toda la población votante, como ocurrió en el PRD.

La sociedad dominicana, como todas las oprimidas y timada, procura vías  de escape y medios de expresión, de manera  incesante, como lo hizo en Los Haitises y reclamando el 4%  para  la educación.

Soslayar este fenómeno seria ignorar los niveles de evolución política que vive el país y perder las perspectivas. La nueva coalición denominada Frente Amplio se presenta como una tercera opción, para canalizar las demandas desatendidas y romper la bipolarización PRD-PLD.

Los dirigentes del PRD que  restan valor a la XXIX se prestan al juego peledeista y, al mismo tiempo, fortalecen la idea de un nuevo orden partidista.

¿O  será necesaria  otra  demostración de fuerza, como la del 6 de marzo,  para que, unos y otros, aprendan que los partidos apenas son  instrumentos de expresión, cuyas militancias  son siempre insuficientes para llegar y permanecer en el poder?

Apostar  a la división del PRD es una idea tan extraña como riesgosa. Nadie escapa del peligro de un derrumbamiento, sobre todo si viene desde arriba. La cima existe y persiste por las bases.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación