El hecho de que persista la insistencia en la riesgosa idea de usar parte de los fondos de pensiones para la solución de necesidades económicas coyunturales, sólo se explica por la actitud de legisladores y sectores que inciden sobre ellos. En la mayoría de los casos atraídos por motivos e intereses con los cuales creen obtener beneficios particulares ejerciendo un oportunismo irresponsable.
Si en lugar de una visión angosta y populista hicieran un enfoque sereno y con verdadero sentido de nación, comprenderían que tienen en sus manos un peligro so juego en que está comprometido algo tan sagrado como el bienestar presente y futuro de la clase trabajadora, en lo relativo al derecho a un retiro seguro final de la vida laboral activa.
Es probable que los que están prestando a ese peligroso juego estén conscientes de sus implicaciones para la economía nacional, pero a pesar de ello siguen adelante por falta de compromisos con el interés general, porque por encima de ese supremo imperativo han puesto sus objetivos personales enfocados hacia el corto plazo.
De esa forma, han ignorado las altas voces que desde diferentes
ámbitos de la sociedad han advertido —con argumentaciones muy claras y debidamente sustentadas— que de seguir adelante con la controvertida iniciativa legislativa se asestaría un duro e irreversible golpe a la clase trabajadora al ponerla a pagar el costo de una crisis sanitaria y de sus consecuentes trastornos económicos, sin que hayan sido los responsables de esa
situación.
Algunos se han prestado además a poner en marcha un deliberado, perverso y mentiroso juego de expectativa al tratar de presentar como un hecho consumado la aprobación del
proyecto de marras, cuando lo cierto y real es que aún está en un proceso preliminar, sujeto a los informes de comisiones permanentes en la cámara baja, como parte de una normativa que debe ser cumplida antes de que sea sometido al conocimiento del pleno en el hemiciclo.
“No me defienda compadre”, la pintoresca frase que suele utilizar la sabiduría popular dominicana para reaccionar frente a un apoyo o un favor que no es tal, porque en lugar de beneficiar hace daño, se aplica al dedillo a los que dicen los diputados que apoyan el proceso, poniendo como estandarte la ayuda que durante unos meses recibirían los trabajadores, a cambio de liquidar parte de sus ahorros
depositados en los fondos de las AFP.
Los legisladores están aún a tiempo de impedir que se cometa un desatino y para lograrlo harían bien en meditar sobre lo que han planteado, con gran preocupación y justificada alarma, dirigentes empresariales, sindicales y comerciales del país, sobre que se pueda poner en peligro el derecho de los trabajadores a que sus aportes les garanticen un retiro digno y remunerado.
POR: Yaneris Guzmán Piantini
PruebaPrueba2400@gmail.com
(La autora es periodista y economista).

