Están jugando con la libertad y dignidad de un pueblo. La injusticia que aflige e injuria a un dominicano bueno y justo, aflige e injuria a todos. No hay espacio para una dictadura en esta región, ni para actos deleznables que insulten y laceren la democracia conseguida en estos 60 años de lucha y sacrificio.
Las elecciones saboteadas por el PLD con la complicidad de la JCE son las municipales. Por tanto, proceden las protestas que tienen lugar en la Plaza de la Bandera, frente a la sede de la Junta y en cada provincia, esto es, en sus municipios y distritos municipales. La Junta y el PLD cercenaron el derecho a elegir y ser elegidos como autoridades municipales.
La población se radicaliza contra el PLD por tanta maldad que ha perpetrado al proceso comicial en marcha. Suspenderlo ante una evidente derrota le va costar más caro. Si antes podía salvar algunas posiciones municipales y en el Congreso, tras lo acontecido se va quedar con menos. El voto castigo será mayor.
Aferrados al poder a contracorriente, Danilo Medina y el PLD pierden hasta el beneficio de la duda. Su nivel de rechazo es tan alto que ya incluye a sectores tradicionalmente neutrales, como el empresarial. Se quedarán apenas con seguidores muy comprometidos con el dolo y el fraude.
Descosido o apresurado el curso de la historia, cabe preguntar: ¿cuándo van a meter presos e investigar a los tipos sorprendidos en faenas conspirativas contra esta jornada, a los que repartieron dinero delante de la policía electoral, a los atrapados con montones de cédulas compradas, a los irresponsables jueces de la JCE?.

