La muerte del doctor Julio Ibarra Ríos, acaecida ayer en su finca de Bayaguana, acongoja sobremanera a la sociedad dominicana que pierde a un abnegado servidor público, ferviente soldado de la democracia, celoso guardián de los derechos humanos y sólido referente de dignidad profesional y honradez personal.
Desde muy joven se involucró en la lucha por impulsar la causa de las libertades públicas, condición que consolidó desde los estrados donde defendió como abogado penalista a víctimas de la represión e intolerancia política.
Como fiscal del Distrito, designado por el presidente Antonio Guzmán en 1978, Ibarra Ríos inauguró una época de respeto a los derechos humanos desde el Ministerio Público, que cesó en su odiada función de aparato represivo del Poder para convertirse en eficiente auxiliar de la justicia.
Durante el gobierno del presidente Salvador Jorge Blanco ocupó las posiciones de secretario de Deportes, de Educación y posteriormente de asesor del Senado de la República, sin renunciar a su condición de profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), que desempeñó por más de dos décadas.
Con lo que se denominó nueva ola de la reforma judicial, el doctor Ibarra Ríos fue designado en 2007, juez titular de la Suprema Corte de Justicia, desde donde honró y enalteció a la judicatura nacional hasta el día de su sentido fallecimiento.
El nombre del magistrado Julio Ibarra Ríos se asocia por siempre al patriotismo, dignidad, honradez, lealtad, valor, sacrificio y vocación de servicio, a lo que se agrega su condición de buen padre, esposo, hijo y ciudadano ejemplar.
Aquejado de prolongados quebrantos que nunca drenaron su proverbial jovialidad e intensa capacidad de trabajo, Ibarra Ríos murió a causa de un paro cardiaco rodeado de familiares y amigos en su finca de Bayaguana, el lugar que le prohijaba libertad y alegría.
El Nacional expresa hondo pesar por la muerte del magistrado Julio Ibarra Ríos y transmite notas de consolación a su esposa Noris Pión de Ibarra, a sus hijos Salim, Luis, Carmen Elena y demás familiares. Paz a sus restos.

