Por: Hugo A. Ysalguez
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En un discurso, rebosado de optimismo, el presidente de la Suprema Corte de Justicia, doctor Mariano Germán Mejía, dejó un camino de esperanza para mejorar le rostro del Poder Judicial, zaherido por una lluvia de denuncias que empañan el rol que deben desempeñar los jueces.
El magistrado hizo serias advertencias a los administradores de justicia cuando sentenció ¨que el que esté cansado moralmente, debe abandonar la justicia y ahora quiero decir que aquel que quiera ser rico no debe permanecer en la justicia. Debe irse a los negocios o a cualquier otra actividad que le procure beneficios¨.
Recientemente, un pastor evangélico, expreso que ¨la justicia que se imparte actualmente, es ciega, muda, sorda y minusválida¨, al referirse a la facilidad que salen de la cárcel imputados de cometer crímenes horrendos y narcotraficantes que son apresados con cuantiosa cantidad de drogas.
Reconforta el anuncio de que se va a construir un Palacio de Justicia en la provincia Santo Domingo, Distrito Judicial donde actores del sistema pasan un pesado vía crucis para cumplir con sus obligaciones, toda vez que las labores se desenvuelven con dificultades indescriptibles.
Es una lástima que la Suprema tenga que mendigarle al presidente Danilo Medina, la donación de los terrenos para construir el edificio judicial, pues las limitaciones económicas impiden que la alta corte tenga un presupuesto digno para ejercer su autonomía como lo estipula la ley.
Es vergonzoso que el tribunal de Atención Permanente funcione en un furgón, ubicado en un solar baldío, despojando a la justicia de toda solemnidad y sin los medios para desarrollar sus labores con la majestuosidad que requiere la elevada responsabilidad de los magistrados del orden judicial.
Finalmente, deseo repetir el siguiente mensaje del magistrado Germán Mejía : ¨El bajo presupuesto no nos va a amilanar, no destruirá nuestras esperanzas ni nuestra luchas por un mejor Poder Judicial.

