La llegada de Juan Luis y Rita Indiana a la Plaza de la Bandera fue emocionante, pero más emocionante aun fue la actitud de las Fuerzas Armadas de recibir la juventud con flores en vez de balas, algo absolutamente inédito en la historia de esta media isla donde impera un Apartheid contra la juventud popular desde hace décadas.
No es cierto que todos los muchachos sean de origen “pequeño burgués”. Y vuelvo a aclarar que para ser pequeño burgués hay que poseer los bienes (fábricas, tiendas, etc.) que justifiquen la clasificación, no es un problema de tenis o ropa (ahora con las pacas todo el mundo puede ostentar un par de tenis de cien dólares, o ropa de “marca”), y no es cierto, (porque me dediqué a preguntarle a la muchachada de donde provenía, y de veinte 18 eran de los barrios populares), que todos provengan del “Nueva York chiquito”, o de Naco.
Lo que aun no entiendo es que va a hacer la muchachada más allá de las elecciones, las municipales y nacionales, hasta ahora y aparentemente su única causa.
Para que esta manifestación no se convierta solo en una versión criolla de Woodstock (legendario espacio de convivencia y diversión), faltaría definir un programa mínimo que oriente el entusiasmo juvenil, por lo que me animo a aportar algunas ideas con que enrumbar este barco:
1.-Defensa del agua. El oro no se bebe, hay que defender los ríos y fuentes de agua de las minas, los granceros y depredadores en general. Y defensa de los arboles. Sin foresta no hay aire limpio.
2.-Solidaridad con los y las más pobres. No puede ser que Dominicana sea uno de de los países donde la remuneración salarial es más baja. Aquí los trabajadores solo reciben el 27% del valor agregado que se genera en las empresas, por debajo del promedio mundial que es 50%. Y, de acuerdo a reputados economistas, hay sectores de Zona Franca que no respetan el salario mínimo, aunque “el rango de sueldo mínimo en el país es una miseria” que ni siquiera cubre la canasta básica familiar”.
3.-Solidaridad con las mujeres y la niñez. Somos hijos e hijas de mujeres, no de vacas, tod@s tenemos madres, hermanas, primas y novias, o esposas. El país no puede seguir con una tasa tan alta de feminicidios, embarazo adolescente y mortalidad materna.
Si la juventud adopta estas tres banderas, que son fundamentales para su sobrevivencia, comenzará a reconstruir el país que necesita para asegurar la preservación de la dominicanidad y de la isla, para sí y las próximas generaciones, sus hijos y nietos. A rescatar el país que tan alegremente la clase política desbarata a diario.

