Opinión

La barba en remojo

La barba en remojo

José Antonio Torres

La historia reciente de la humanidad está dominada por protestas sociales y rebeliones. Lo nuevo no es por cierto la convulsión misma, ni la horrorosa dosis de violencia que envuelve cada vez más la vida cotidiana de hombres y mujeres
Lo inédito es la dimensión de las protestas de las últimas semanas que de una forma u otra amenaza el orden establecido, en varias regiones del mundo.

Con ello, la rebelión social cobra una nueva medida en el ámbito internacional y se torna apenas en un episodio más de las contiendas por venir.

El modelo de las políticas neoliberales en el mundo se tradujo sólo en un modelo social de prosperidad para unos pocos. De hecho, el auge económico solo sirvió para reforzar y ampliar el poder de los que más tienen.
De Hong Kong a Chile, pasando por el Líbano, Irak, España, Colombia, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Haití, las protestas sacuden al mundo con millones de personas en las calles por diferentes razones, aunque con un denominador común: el descontento social.

El caso más reciente y cercano a nosotros es Chile, donde varias personas perdieron la vida en protestas callejeras, en un país considerado como el alumno aventajado del neoliberalismo en América Latina.

En República Dominicana, aún tenemos paz, a pesar de los encendidos discursos de los políticos, la devaluación de la moneda, el alza de los precios en los artículos de consumo básico, el caos en calles y avenidas. Aún así la gente está tranquila, pero no fuercen el mingo ni aprieten más la tuerca.

Aunque las demandas sociales están ahí, latente, la población prefiere seguir vivienda en paz, hasta donde la delincuencia común se lo permita, porque en esta parte las autoridades no han dado «pie con bola».

En ocasiones las demandas y protestas sociales suelen ser contagiosas, más cuando logran tumbar el pulso a los gobernantes como ocurrió la semana pasada en Bolivia.

Los dominicanos tenemos razones de sobras para estar en las calles demandando agilizar los procesos contra los sobornos en Odebrecht, Tucano, transparencia en la gestión pública o políticas antidelincuencia más efectivas. Pero aún nos quedan seis meses del carnaval de las elecciones.

El Nacional

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