Opinión

La bendita canasta familiar

La bendita canasta familiar

Dícese de la canasta familiar que es el conjunto de bienes y servicios que, por su importancia relativa al gasto de la persona promedio, se consideran como los representantes de cada subgrupo de bienes en relación al gasto general. Más simple, y a mi juicio, el término “canasta familiar” y su importancia en la vida de todos, es la maldición eterna del tercermundismo. 

La canasta familiar implica gastos en alimentos, bebidas, transporte, vivienda, muebles y equipos domésticos, salud, educación y otros subgrupos. Sin embargo, en el uso común en este país se entiende como “canasta familiar” el arroz, habichuela, pollo, plátano, pan, leche y aceite de cocinar.

Es curioso que de los más de 245 artículos que oficialmente se consideran como la canasta familiar, el ciudadano se limite a siete  para evaluar las fluctuaciones de precio de la misma. Considero que este fenómeno explica por sí solo la eterna maldición de los consumidores dominicanos.

Según datos del Banco Central, de cada 100 pesos que los dominicanos gastan, 33 son destinados a 98 productos que entran dentro del grupo de alimentos, bebidas y tabaco. Pero de esos 98 productos, sólo en arroz, habichuela, pollo, plátano verde, pan, leche, aceite de cocinar y cerveza se gasta más de la mitad de todo lo que se consume en alimentos y bebidas. Por el amor de Cristo, ¡sólo en 8 productos se consume la mitad de todo lo que se gasta para alimentarnos! ¿Por qué se sorprenden de que el Estado, productores, mayoristas y detallistas de esos 8 productos cojan a todo el mundo de pendejos?

Estos datos nos llevan a una sola posible conclusión: el consumidor dominicano es lo más cercano que existe en el reino de los homo sapiens a una mula. Esa es la única forma de explicar el porqué sin importar las contínuas alzas de esos 8 productos, la demanda se mantiene relativamente invariable. Parecemos mulas caminando hacia delante con los ojos tapados directo al despeñadero.

Entonces políticos se aprovechan para culpar al Gobierno de las alzas, los antisociales se aprovechan para quemar neumáticos y destruir bienes, los productores locales para obtener subsidios y beneficios del Estado, y los consumidores para quejarse.       

Al mismo tiempo, se propaga la idea en los medios de opinión, de que a esos mismos que usan el control virtualmente monopolístico que poseen sobre el estómago de los dominicanos, hay que protegerlos de la “maligna y perversa” importación. Y lo han logrado con subsidios masivos, tasas preferenciales y, claro, tasas de desgravación en el DR-CAFTA de entre 15 y 20 años. Los productores de arroz, habichuela, pollo, plátano verde, pan, leche, aceite de cocinar y cerveza son los niños mimados de la economía dominicana.

Pero lo anterior difícilmente se puede atribuir al Gobierno, el chivo expiatorio habitual, los principales culpables son las mulas, o mejor dicho, los consumidores. ¿Dónde está la ley que obliga a los dominicanos a consumir masivamente esos productos?

Ahórrese el dinero, energía y molestia de protestar y reclamar tanto. Si no le gusta el precio de un bien, compre otra cosa y verá como baja. No hay que ser físico nuclear para entender eso.

«mailto:ogomez@redpolitica.com»

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación