Opinión

La carta de la Reina

La carta de la Reina

Entre las cartas protocolares de “respaldo”  a la iniciativa del Presidente Leonel Fernández (la recibió antes de su discurso en la ONU) contra la especulación financiera y productos de alto consumo, destaca la remitida  por la reina Beatriz de Holanda. De verdad que nos resulta curiosa.

Es una de las mujeres más ricas del mundo, que debe su fortuna precisamente a toda suerte de actividades especulativas.

De  la reina Beatriz se ha dicho que maneja grandes cantidades de dinero en paraísos fiscales, entre ellos,  las Islas Caimán, Bahamas, Bermudas, Suiza, etc. Controla el banco más grande del mundo, el UBS Suizo y sus aliados; el HSBC, del Reino Unido, y el ING Group, de Holanda.

Es miembro  del poderoso Club Bilderberg,  que controlan los más grandes bancos de Estados Unidos. Este grupo, creado en 1954 en el Hotel de Bilderberg, de Holanda, convoca a las 130 perronas más ricas de todo el planeta, a sus reuniones anuales, restringidas y secretas, cuya agenda se limita a los negocios extraordinarios, entre los que destaca la especulación.

Cuando en el mundo de los mercados de commodities, como azúcar, soya, acero, aluminio, petróleo, se habla de los Negocios de la Reina se sabe, por antonomasia, que se trata de los más asombrosos trueques, de azúcar por petróleo, por ejemplo.

Los certificados financieros basados en las ventas futuras de estos productos son las perlas  preferidas de los Negocios de la Reina [The Queen’s Deal]. Brasil ha colocados billones de dólares para financiar la producción  de azúcar y soya, con ventas comprometidas por hasta veinte años.

Cuando en el mundo de los mercados de commodities, como azúcar, soya, acero, aluminio, petróleo, se habla de los Negocios de la Reina se sabe, por antonomasia, que se trata de los más asombrosos trueques, de azúcar por petróleo, por ejemplo.

Los certificados financieros basados en las ventas futuras de estos productos son las perlas  preferidas de los Negocios de la Reina [The Queen’s Deal]. Brasil ha colocados billones de dólares para financiar la producción  de azúcar y soya, con ventas comprometidas por hasta veinte años.

 Los certificados CPR, de Brasil, y los Bolivarianos, soportados en el petróleo venezolano, es un instrumento de compra y venta exageradamente codiciado por los miembros del Club Bilderberg. Resguardados con SKR, en bancos suizos o alemanes, estos papeles valen y producen tanto o más que el oro.

Por lo general, cuando los países necesitan azúcar y soya, prefieren hacerlo mediante trueque, dando petróleo a cambio del dulce. Igual ocurre, a la inversa, con los azucareros, que acuden a la carpeta de ofertas de la Reina, buscando combustibles a cambio de su oferta.

El Nacional

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