A medida que se acerca el plazo, más crece la inquietud en la comunidad internacional en torno a la repatriación de los haitianos que por diferentes causas no se pudieran acoger al Plan de Regularización de Extranjeros. En medio de la atmósfera, entidades como la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) han expresado profundas preocupaciones por agresiones como la ocurrida contra inmigrantes haitianos en la comunidad La Ortega, de Moca.
Desde ya se han formulado planteamientos para que el Gobierno, que ha insistido en que las repatriaciones se harán con apego a los derechos humanos, explore una salida humanitaria en algunos casos. Las autoridades han advertido que después del plazo que vence en junio no habrá más prórrogas.
La inquietud que se ha formulado tiene que ver con las dificultades denunciadas por inmigrantes haitianos para que la Junta Central Electoral (JCE) valide sus documentos de identidad. Es fácil de advertir el alboroto que está llamado a originarse si no se actúa con la debida prudencia.
