Opinión

La ciudad de las mujeres

La ciudad de las mujeres

Sentada en su habitación, en 1405, la primera escritora de la humanidad, Cristine de Pizan, dice haber recibido la visita de tres entidades luminosas, denominadas Razón, Derecho y Justicia, quienes le recomendaron crear una ciudad que pudiera acoger a todas las mujeres, “levantada y edificada para todas las mujeres.  Un espacio metafórico de relaciones regidas por el derecho, un espacio de ciudadanía.

En Cristine pensaba, mientras participaba en el Segundo Congreso de la Industria Dominicana, y observaba a las tres voceras principales del  evento, que se condujo bajo  la coordinación general de la sobrina de ese gran artista y amigo que fue  Micky Vila: Yandra Portela Vila.

Atildadas, bien vestidas,  articuladas, Yandra, Ligia Bonetti y Circe Almanzar Melgen, demostraron que no solo en el ámbito político comienza a reconocerse el rol de las mujeres, sino que en la industria dominicana hace tiempo que ellas  llevan la voz cantante.

Los datos que presentaron sobre el estado de la industria nacional frente a los líderes de todos los Partidos, no podían ser más reveladores:

1) Del  año 2000 a la fecha el sector industrial ha perdido uno de cada cinco empleos al pasar de 500,000 a 400,000 empleos.

2) El sector industrial reporta a la Dirección General de Impuestos Internos 10 veces más ingresos por ventas que el sector agropecuario,  y 6 veces más que el sector hoteles, bares y restaurantes.

3) Un nuevo empleo en el sector de la manufactura genera varios más en los sectores de servicios, pero  el empleo que se pierde en el sector industrial tiene un efecto multiplicador negativo, incrementando el empleo informal.

4) A pesar de la importancia que se le otorga al sector servicios, en 2011 las exportaciones totales representaron el 48% de todos los ingresos corrientes de divisas generadas por el país.  Uno de cada dos dólares que generó la economía resultó de las exportaciones nacionales y de zonas francas.

Fue emocionante ver a estas delicadas y en apariencia frágiles mujeres haciendo un llamado a construir puentes a un grupo de hombres empecinados en mantenerse  como islas cuando lo que urge es, en las palabras de estas tres jóvenes mujeres:  Comprometernos durante los próximos cinco anos a ser socios, Estado y  sectores productivos, especialmente el sector industrial, de modo que podamos  garantizar que nuestras exportaciones tomen el  ritmo a que se  aspira en la Estrategia Nacional de Desarrollo. Y  verlas poniendo frente a cada candidato un acuerdo para “construir puentes o muros” que todos debían rubricar frente al país.

Sonreí, pensando que el  peso  del ruedo de la falda de  las mujeres de este país, ya comienza a vislumbrarse.

El Nacional

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