SANTIAGO. Las vallas, carteles, afiches y letreros que por años han funcionado como un apoyo para las campañas publicitarias y que se colocan en las vías públicas, en lugares atrayentes para quienes se desplazan por las calles, se han convertido en un problema para los conductores, que ya se sienten abrumados por el exceso de información visual al que se ven expuestos.
Una situación que aunque para algunos parece sencilla, puesto que hay quienes opinan que se trata de un simple recurso publicitario, ya hasta tiene nombre de problemática social y se hace llamar contaminación visual.
La contaminación visual se refiere a todo aquello que afecta o perturba la visualización de una determinada zona o rompe la estética del paisaje.
Y según lo informó el director de Gestión Ambiental del cabildo, Julio César Martínez, la contaminación visual agrede de manera inapropiada los sentidos de la vista e impide a los ciudadanos entrar en contacto directo con la naturaleza por la sobrecarga de material visual en el medio.
En este sentido, informó que se trata de una situación digna de atención a la que se le resta importancia por tratarse de un problema al que la gente se expone constantemente pero en ocasiones no lo percibe por estar dentro de ella.
Indicó que es lamentable que lugares que son apropiados para colocar plantas o flores como es el caso de las reatas, se encuentren invadidos por carteles con material publicitario o propaganda política, al tiempo que indicó que esa sobrecarga de información visual tiene consecuencias negativas en las personas que se ven expuestos a este tipo de contaminación.
Esto fue confirmado por el psicólogo clínico Bladimir Ramírez, quien expresó que el exceso de información que recibe el sentido de la vista a través de las vallas y carteles que se exhiben en las calles tiene consecuencias fisiológicas y psicológicas en los ciudadanos.
Dijo que alteraciones en el estado de ánimo, estrés y cansancio visual son algunas de las consecuencias la sobrecarga de este tipo de información. Hay quienes empiezan a trabajar visualmente, incluso antes de llegar a sus oficinas, por eso terminan aún más cansados y estresados al salir de sus trabajos, observó
Lo que fue comprobado en un sondeo en que fueron consultados choferes de aquí, quienes informaron que es como si se generara una bulla visualmente, todos esos letreros juntos son como un ataque a la vista. Así se refirió Juan Núñez mientras se desplazaba por la avenida Estrella Sadhalá.
Expresó además que por lo menos en esta ciudad existen calles en que las vallas a gran escala impiden que se pueda entrar en contacto con la naturaleza, es como si estuviéramos enjaulados entre afiches y carteles, expresó.
Apolinar Taveras, chofer de una de las rutas de concho, dijo que debería regularse la cantidad de material publicitario que se coloca en las calles, porque ese exceso de información nos genera estrés y hasta podría llegar a provocar accidentes en las vías.
Jonás López se quejó de que colocan los carteles anunciando alguna actividad y pasada la fecha aún continúa la publicidad ahí, lo que contamina visualmente y crea confusión.
Un apunte
Causas
La contaminación visual tiene como causa la falta de planificación arquitectónica y urbana de los gobiernos municipales, que son los administradores de las ciudades. La gerencia municipal es clave en el combate a esta grave problemática.

