La carestía de la vida y la criminalidad son los aspectos que más preocupan a la sociedad dominicana, conforme al grueso de los estudios de opinión. La corrupción administrativa no aparece entre los problemas prioritarios y apenas un 9% de la población le ofrece la valoración requerida.
Partiendo de los resultados que revelan las encuestas es que los partidos políticos diseñan su discurso de campaña, pero aquellos que hacemos opinión en los medios de comunicación tenemos el deber, desde el punto de vista ético, de decirle a la gente que todos los problemas sociales que padecemos tienen como causa el desvío de los dineros del erario.
Los productos de la canasta familiar están caros porque no hay incentivo ni protección del gobierno a la producción agropecuaria. Los niveles de criminalidad son elevados porque no hay políticas eficaces para combatir ese mal, ni se hace la inversión económica que demanda el caso para garantizar seguridad ciudadana.
Esa misma situación se da con la deficiencia que registran servicios públicos como educación, salud y energía eléctrica, cuya falta de inversión impide el desarrollo del país. El déficit de agua potable y vivienda también obedece a que el gobierno no destina suficientes recursos a esos sectores.
Reitero hoy que el presente gobierno no ha resuelto un solo problema y que, contrariamente, todos muestran agravamiento. Los asuntos sociales y económicos se agudizan porque no se invierte en solucionarlos, razón por la que la pobreza se ha incrementado en la administración del presidente Fernández.
A la ciudadanía hay que explicarle, con un lenguaje llano, que no se resuelven los problemas, porque el gobierno se roba los cuartos. Todas las instituciones auditadas por la Cámara de Cuentas revelan altísimos niveles de corrupción. Organismos internacionales señalan a la República Dominicana como el más corrupto de 142 países investigados.

