Con la intención de lavar la imagen de un sistema político podrido, hay quienes presentan como modelo de independencia las recientes decisiones de la Junta Central Electoral.
El actual proceso electoral, sin embargo, ha sido conducido por la voluntad de Leonel Fernández, quien, mediante recursos diversos, se ha hecho jefe del sistema de partidos. En menor medida, se ha impuesto también la de Miguel Vargas, aliado con quien Fernández comparte cuando quiere disfrazar la imposición.
La JCE exige que tomen licencia para hacer campaña los funcionarios candidatos. Buena medida; pero no pone limitaciones al presidente de la República, quien moviliza personal civil y militar y hace uso de los recursos del Estado en campaña. Además, los funcionarios que deben tomar licencia, no han sido sancionados por convertir en actividades proselitistas los actos de inauguración de obras del Estado.
El presidente Leonel Fernández está en campaña para promover su imagen y preservar su preeminencia. Busca que en los próximos seis años las instituciones sigan llenas de subalternos suyos.
Manipula como Joaquín Balaguer y busca prolongar, como lo hizo él, la condición de jefe del sistema político.
Miguel Vargas pactó con él en aras de fortalecer su inserción en el esquema.
Otros dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano (incluyendo al ex presidente Hipólito Mejía), manifiestan disgusto, porque Fernández y Vargas Maldonado pactaron para excluirlos. En el afán por preservar privilegios, a veces ceden. Milagros Ortiz Bosch, por ejemplo, de proclamar vergüenza contra dinero pasó a aceptar una candidatura y a defender con vigor la inclusión en la boleta del balaguerista Víctor Gómez Casanova… ¿Hay mejor muestra de que se trata de una rebatiña por cuotas de poder?
La falta de principios genera prevaricación, clientelismo y oportunismo. La JCE pone el sello legal a esto, y cruza los brazos ante otro aspecto de la corruptela: el uso de dinero del narcotráfico y de otras actividades ilícitas.
Si César Pina Toribio, jurista además de funcionario, dice que no enloda al Presidente el haber dado el primer picazo en una torre que levantó el lavado de dinero, es obvio que no hay empeño por evitar que un candidato reciba aportes del narcotráfico…
Lo que trata de evitar la JCE es que una abstención masiva desnude la ilegitimidad. El Poder le ha encargado tapar el sol con un dedo. ¡Y los magistrados lo intentan! ¿Tragedia o comedia?

