En este estadio de desarrollo del capitalismo salvaje las enfermedades son un lucrativo negocio que reporta multimillonarias ganancias, y todo el espectro que circunda al mundo de la salud conoce al dedillo esa lamentable realidad.
De ahí que preguntarse traiga una respuesta inmediata de: ¿Por qué la ciencia, hasta el momento, no ha descubierto la cura del cáncer? Para muchos entendidos en la materia, con el hallazgo de una medicina para el terrible padecimiento, los laboratorios no obtendrían los extraordinarios beneficios que le garantizan los tratamientos actuales.
Sin temor a equívocos se podría llegar a la conclusión de que la gente está cercada por esa maldita dolencia, que cada día asesina a millones de personas alrededor del mundo, y que no parece habrá luz al final del túnel.
Sin embargo, no todo es gris en las investigaciones que se llevan a cabo sobre la dislocación de células, pues dentro de esa comunidad científica maleada por el “sálvese quien pueda” se presentan hálitos de esperanza, por lo que ha causado sorpresa, fascinación, interrogantes, aprensiones, suspicacias, etc., el anuncio hecho por el científico israelita Dan Aridor, quien dice haber descubierto la cura del cáncer.
El Mu-ta-to (multi-target-toxin) es el producto que Aridor asegura pondrá en el mercado próximamente, y que curará todos los tipos de cáncer, matando las células malignas que provocan metástasis.
Empero, el Mu-ta-to aún está en fase de prueba, y el medicamento solo se le ha aplicado a ratas, por lo que su eficacia en seres humanos está todavía por verse.
Igualmente, el doctor Aridor reconoce que no ha contado con los fondos suficientes que les hayan permitido verificar en la práctica la eficacia de su antídoto destructor del cáncer, elaborado a base de proteínas.

