Opinión

La embajadora

La embajadora

La embajadora de Estados Unidos, Robin S. Bernstein, perfila su gestión al frente de esa legación diplomática por el sendero de la cooperación técnica y financiera con el Gobierno, sector empresarial, academias e instituciones de la sociedad civil, lo que ayuda a consolidar las relaciones entre ambos países.

El ejemplo más reciente de la política emprendida por la embajadora estadounidense lo constituye el encuentro de ayer con el director de Impuestos Internos, Magín Díaz, con quien pasó revista a los programas de colaboración que su país presta a la Administración financiera.

Como resultado de la metodología y herramientas tecnológicas facilitados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, la DGII recuperó más de mil 500 millones de pesos al afrontar distintos patrones de defraudación fiscal, un tipo de asistencia bilateral que, con su visita al funcionario, la embajadora pone en relieve.

No pocos embajadores estadounidenses llegaron a convertirse en procónsules que confundieron la naturaleza de un Estado sustentado en la defensa y respeto de su soberanía y autodeterminación, con una República bananera sobre la cual se podía imponer cualquier designio imperial.

Es de justicia resaltar que la embajadora Bernstein ha contribuido a mejorar las relaciones entre Santo Domingo y Washington, con el impulso de una gestión que promueve el respeto mutuo, activa cooperación bilateral y acompañamiento en los esfuerzos por atraer inversiones y transferencia tecnológica.

Estados Unidos mantiene relaciones diplomáticas y políticas tormentosas con diferentes países de América Latina, que lejos de mejorar han empeorado, pero con República Dominicana esos nexos se mantienen muy estables, aun cuando decisiones soberanas del lado nacional no habrían sido del agrado del Departamento de Estado.

Por el respeto ganado y cultivado frente a Estados Unidos y la comunidad internacional, el país ocupa hoy un puesto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y su liderazgo sirve de referencia para promover el diálogo político en la región.

Al buen de la embajadora Robin S. Bernstein se atribuye en gran parte las buenas relaciones que afloran hoy entre Estados Unidos y República Dominicana, por lo que se alienta a la diplomática a continuar por ese camino.

El Nacional

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