Los prejuicios religiosos, sociales y raciales del siglo XIV se convirtieron en estimulante para la propagación de la Peste Negra, enfermedad que mató a más de 40 millones de personas durante el siglo XIV.
Sin embargo, en este siglo XXI, la ciencia trabaja sin descanso en el descubrimiento de la vacuna que libere a la humanidad del Covid-19 que al momento de que esto escribía, se habían reportado 195,957 contagios y casi 8,000 muertes alrededor del mundo.
En lo que parece una carrera contra el reloj, los grandes laboratorios se afanan en encontrar el medicamento a este padecimiento. Las ganancias económicas serían inconmensurables.
El anuncio de que al menos 12 grandes laboratorios farmacéuticos alrededor del mundo están trabajando 24/7 en la búsqueda del antídoto que le ponga freno al Coronavirus, resulta esperanzador.
El avance es tal que, en el caso del proyecto mRNA-1273, éste iniciará pruebas en humanos. Mientras, los laboratorios franceses Sanofi experimentan con la combinación del ADN del virus con un ADN inofensivo.
El estadounidense Inobio trabaja para tener lista una vacuna a finales de este año. Curevac, de nacionalidad alemana, está esperanzado en lanzar la cura al flagelo en los meses venideros.
Pfizer que está luchando en pareja con Biontech, asegurando que en el mes de abril inician pruebas en seres humanos. China y Rusia por igual. Y hasta Johnson and Johnson promete medicina para este mal.

