La firma encuestadora Gallup goza de gran prestigio. A los resultados de sus mediciones se les otorga alta credibilidad. Sin embargo, constituye una constante atribuir al PRD porcentajes inferiores a los que finalmente ha alcanzado en los últimos cuatro comicios.
El partido blanco obtuvo un 46% en la primera ronda de 1996. Días antes de la segunda vuelta la Gallup le daba a Peña un 44%, ocasionando daño en el ánimo de sus seguidores. Peña y la coalición de organizaciones finalmente alcanzaron un 48.75%. Son cinco puntos de diferencia.
Previo a las elecciones del año 2000, la Gallup asignaba a Hipólito Mejía un 46%. La boleta blanca, empero, se alzó con un 49.87%. Son cuatro puntos de diferencia. En el año 2004, la Gallup daba un 30% al PRD, el cual finalmente logró un 34%.
Antes del certamen electoral del 2008 la Gallup dio a Miguel Vargas y al PRD un 37.4%. Sacó un 40.3%. Como se observa, sus números siempre han estado por debajo a los resultados obtenidos por el PRD. Nunca ha dado un punto por encima, como con el PLD.
En la contienda del 2008, el Centro Económico del Cibao fue la firma que más se aproximó a los resultados del PRD, con 39%. La Gallup suele ofrecer entre 3 y 5 puntos menos al PRD. Siendo así, ¿por qué darle crédito al 45.2% que recientemente otorga, cuando lo que se observa en la calle es diferente?
Partiendo del 40.3% que el PRD recibió en el 2008, pese a las irregularidades descubiertas por César Sánchez, me he detenido a analizar las variables favorables al partido blanco y no observo formas de que el PLD se quede en el poder en el 2012, a menos que sea mediante el fraude. ¡Y ya sabemos las implicaciones!

