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La garza  hambrienta

La garza  hambrienta

Una garza, caminando sobre sus largas patas, se marchó un día sin rumbo fijo. Caminó por toda la orilla del río. Hacía un día precioso.

Por el río vió pasar un pez y luego otro. La garza pudo haberlo atrapados sin dificultad, pero pensó que era mejor esperar a tener un poco más de hambre.

Después se cruzó con unos salmones, pero no eran su plato favorito, por lo que decidió esperar a que pasará algo mejor.

¿Para qué se iba a molestar en pescarlos?

Después se encontró con unas tilapias. Esta vez se mostró desdeñosa: -¿Comer tilapias yo? ¿Por quién me toman? No es comida para una garza.

Pero pasó el día sin que viera otro pez. La garza empezó a sentir hambre.

Caminó todo el campo en busca de un poco de comida, arrepentida de haberse mostrado tan remilgada pudiendo escoger.

Cuando después de una larga caminata se encontró un trozo de pan duro, sonriendo lo tomo con el pico y exclamó: ¡No debemos ser demasiado ambiciosos!

El Nacional

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