Desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la URSS, el mundo vivió en constante confrontación
Dantes Ortiz Núñez
Parte uno
Desde la etapa final de la II Guerra Mundial, los ingleses encabezados por Winston Churchill, identificaron a los soviéticos, su régimen socialista y al ejército rojo dirigido por el mariscal Gueorgui Zhúkov como los verdaderos enemigos, cosa que también creían algunos generales norteamericanos.
Luego de dos importantes reuniones en 1944 y 45 convencieron a los norteamericanos de prepararse para seguir la guerra, ahora contra los comunistas, en todos los terrenos hasta agotarlos y vencerlos. La nueva política requirió de una estrategia creíble para involucrar a la nación estadounidense psicológicamente a aceptar otra guerra, de ahí el estímulo a las campañas para producir histeris anti soviética, anti comunista, contra cualesquiera opiniones democráticas y progresistas pues los soviéticos habían ganado la guerra y perdido 20 millones de personas, lo que despertaban amplías simpatías en todo el mundo. En EU se incentivó la propaganda anti comunista en todos los planos contra intelectuales, artistas, profesores y sindicalistas.
Durante los cuatro años de la guerra en Europa hubo una carrera por desarrollar la bomba atómica, que Estados Unidos ganó porque instigó la emigración hacia su país de reconocidos matemáticos, físicos y químicos, que luego asumió para el proyecto de crear la bomba. Terminada la contienda en Europa los norteamericanos comprometieron a los soviéticos para que se incorporaran a la guerra en el Pacífico y semanas antes de que Stalin ordenara la incorporación de sus tropas a la ofensiva anti japonesa, Truman ordenó lanzar la bomba atómica contra dos ciudades niponas para demostrar que sin la Unión Soviética podían ganar la guerra.
La bomba fue lograda años después por la URSS, Inglaterra, India, Israel, China, Pakistán y se creó el mayor poder de destrucción que haya conocido la humanidad, después vendrían otras de mayores poderes destructivas.
Al surgir la hostilidad política y diplomática en todos los órdenes que dividió al mundo entre aliados de Norteamérica y/o enemigos, la URSS, lideró el otro grupo, ambos países asumieron la gendarmería de su respectivos campos (Acuerdo de Yalta), en lo militar e inteligencia; el mapa político mundial cambió pues la lucha anticolonialista arreció en Asia y África hasta obligar a una resolución de la ONU sobre la descolonización. En 1948 triunfa la revolución en China y se produce una nueva reconfiguración geopolítica mundial.
La ocupación militar de Europa y su militarización por EEUU, la división de Alemania en dos, la carrera armamentista, las disputas en el seno de la ONU y el espionaje de toda la vida civil, política, artística, deportiva, cultural e industrial creció, creando tensiones como las de Grecia, Turquía, Corea, Vietnam, Argelia, Mozambique, El Congo, Bolivia, Cuba y República Dominicana en 1965.
Truman convirtió a EU en la policía del mundo (Doctrina Truman), se estimuló el surgimiento de una fortísima industria militar que con el paso del tiempo impondría su lógica al resto de la sociedad norteamericana hasta hacerse rectora de la misma hoy en día (Complejo Industrial Militar).
A los países que perdieron la guerra, Alemania y Japón, les fue prohibido invertir en cuestiones militares; pero ambos de beneficiarían económica y tecnológicamente de las acciones bélicas de E U y del bloque militar llamado Organización del Tratado del Atlántico Norte (NATO u OTAN), pues se concentraron en producir y suministrar a las tropas diseminadas por Asia y Europa, obteniendo magníficos resultados; la URSS se dedicó a competir con el mundo capitalista, sobre todo en lo tecnológico-militar y eso sellaría su destino, entre otros factores de política interna.

