El oído es un órgano muy importante, pero a la vez muy frágil y, por lo tanto, tiene que tratarse con especial cuidado. La higiene del bebé es muy delicada, en especial la de esta zona, donde no es precisa una limpieza muy profunda.
Es normal que los oídos del bebé tengan abundante cera. Aunque a algunos padres pueda sorprenderles, ésta es necesaria para proteger el oído medio e interno de las infecciones externas. La cera debe tener un aspecto amarillento y pegajoso, de no ser así puede indicar que el bebé padece alguna infección o enfermedad. A menudo usamos las uñas para limpiar el oído, lo que puede resultar peligroso para la salud auditiva. Otros utensilios igualmente familiares, como los bastoncillos hisopos , pueden ser la causa de formación de tapones o perforaciones de tímpano. Sin embargo, según el Segundo Estudio Audimer sobre Hábitos de Higiene del Oído, el 93% de los españoles sigue utilizando bastoncillos para la higiene del oído y un 69% está satisfecho con el empleo de los mismos. Paradójicamente, el 74% cree que los bastoncillos pueden contribuir a la aparición de problemas en el oído.

