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La hormiga y el perro agradecido

La hormiga y el perro agradecido

Cierto día, la hormiga vio pasar un perro con tres zapatos de distintos colores

– ¡Uy qué oso!, que mal vestido y harapiento se ve usted, ni afeitado se le ve, me parte el corazón ver un animal en sus condiciones, por favor perro, desaparezca de mi vista, dijo la hormiga.

– Lo siento, doña hormiga, excúseme si la he molestado, busco en el camino un zapato que ya no use nadie y algo de comer, contestó el perro.

Desde ese día la hormiga, jamás a nadie volvió a juzgar, arrojó al río su ligereza para hablar, al viento su vanidad y volvió a ver, mirando con el corazón a los demás.

De pronto, el perro se quitó los zapatos, cuando a una hormiguita que le faltaba una pata vio, entonces no comió, ese día su corazón también se alimentó y al creador, millones de gracias dio.

(Jaime Eduardo Castellanos)

El Nacional

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