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La libertad de prensa

La libertad de prensa

José Antonio Torres

La libertad de prensa es una garantía constitucional, fundamentada en la libertad de expresión, propia de sociedades con sistemas políticos democráticos y de libertades plenas en el ejercicio del oficio de periodista.

La verdad siempre será la verdad. La mentira es la mentira. Los hechos son los hechos. Renunciar a esto es renunciar a todo espíritu de objetividad en el periodismo, en el pensamiento y en la vida pública.

La veracidad, es decir, la coincidencia esencial entre los hechos y la palabra que los expresa, la articulación de los textos con los límites y contenidos de la realidad, son condiciones necesarias para que la prensa se empape de legitimidad. Sí, de legitimidad y de autenticidad.

Porque, señores, de lo que se trata es de que el oficio de informar y de crear opinión pública se someta a lo único a lo que puede y debe someterse: a la ética.

La ventaja, en tal caso, es que la exigencia nace de los propios medios y de sus principios, y no de poderes o factores externos.

Lo que premia el esfuerzo de ser íntegros en el oficio es la credibilidad, la adhesión del público que confía y sigue como la sombra al cuerpo las opiniones de un comentarista, articulista o reportero.
Sin embargo, para no confundir el derecho de los periodistas a decir lo que piensan, hay que tener claro que en la mayoría de los casos somos asalariados de los grandes emporios de comunicación, y en otros casos arrendatarios de espacios en algún medio.

Esto no deja a merced, de que en cualquier momento nos pidan el espacio que tenemos arrendado. Tal cual pasó con Marino Zapete.

La empresa que lo desvinculo explicó que las razones fueron únicamente comerciales, de modo que los periodistas que hacemos opinión en espacio arrendados debemos tener claro que no somos dueños de los medios.

Aún, a pesar de los pesares, no creo que en el país esté en peligro el ejercicio del periodismo, más cuando vemos programas interactivos que insultan y difaman de manera alegre, sin que haya consecuencias. Lo que ejercemos este oficio debemos tener claro que donde terminan nuestros derechos, comienzan los del prójimo.

El Nacional

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