Opinión

La mujer

La mujer

La mujer, que es la obra más fascinante de la creación, donde Dios conjugó el amor incondicional de la maternidad, el sacrificio y la dedicación de manejar un hogar y esa dulzura de infinitos encantos que es lo que la hace un ser verdaderamente excepcional. Solo hay que ver que detrás de cada gran personaje de la historia hubo una madre abnegada forjando y moldeando ese carácter y esos sueños.

Jesucristo, que es el mayor personaje de nuestra historia tuvo el amor y la entrega de su madre María como excelso ejemplo. La mujer a quienes nosotros los hombres debemos reconocer con orgullo que son almas superiores, de carácter firme y a la vez tierno, de sensibles y agudas reflexiones que casi siempre terminan teniendo la razón, como quien le rindiera tributo al tan mencionado sexto sentido que las acompaña.

La mujer es obra del amor y la inspiración divina

Nos satisface ver la importancia que cada día ha ido conquistando la mujer a base de su determinación, transparencia y talento, calando en el mercado laboral, intelectual y político, con sentido agudo, capacidad y honradez ya demostrada. Nos atrevemos a pronosticar que llegará el tiempo en que las mujeres superarán al hombre a base de su tacto e inteligencia y esto ya es palpable si vemos que actualmente superan la matriculación universitaria en comparación con los hombres y es visible un incremento de mujeres en importantes aéreas y puestos laborales.

Es por ello que nos unimos al llamado de toda la sociedad para que se detenga de una vez y por todas la violencia contra la mujer y los femenicidios, que se imponga un régimen de consecuencias firme donde haya cero tolerancia contra los que atentan contra la integridad física y emocional de una mujer, olvidando que todos vinimos al mundo en el vientre de una madre, de una valiosa e insustituible mujer.

A esos hombres que se dejan cegar por los celos, el egoísmo y el equivocado sentido de propiedad, les recuerdo que el amor no se mendiga, se merece, no se compra ni se impone, se siente, porque Dios nos creó para ser felices y el egoísmo, los celos y la violencia no vienen de Dios, que es quien nos da y nos quita la vida, por ser nuestro creador.

Defendamos y valoremos a la mujer, a esa bendición que llena nuestros corazones de luces y colores, por ser sublime y hermosa, cual de la mitología pareciera Diosa, a la mujer dominicana, que son a la vez nuestras madres, nuestras hijas, nuestras amigas y nuestras hermanas.

El Nacional

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