Semana invita a los escritores de literatura infantil a que aprovechen este espacio, a fin de que contribuyamos a incentivar el hábito de lectura en los niños. Las colaboraciones deben ser acorde con el espacio disponible.
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Esta noche hace mucho frío. Como de costumbre.
Samuel se acurruca en su cama, pero pasa mucho tiempo antes de entrar en calor. Finalmente se duerme con los pies helados.
A la mañana siguiente, al despertar, Samuel se lleva una gran sorpresa.
-¿Qué pasa? se pregunta acercándose a la ventana-.
No se ve nada afuera. ¿Dónde están los árboles? ¡Ha desaparecido el estanque!
Muy nervioso, baja rápidamente a ver a sus padres, que le tienen preparado un sabroso desayuno.
Pero él no tiene hambre.
Está intrigado por el misterio que rodea su casa. No puede esperar más y sale al jardín.
-¡Es increíble! ¡No puedo ni andar! -dice Samuel-. ¡Ni siquiera llego a verme los pies!.
Vuelve a la cocina y le pregunta intrigado a su padre:
-¿Qué es lo que pasa?
-Tranquilízate, hijo. Ha caído una niebla muy espesa esta noche.
¿Sabes qué es la niebla? Es una nube que está a ras de suelo y que cubre los campos y las casas. Lo que impide ver más allá de tu nariz son las gotitas muy finas de agua, que flotan en el aire. ¡Ten paciencia! En un par de horas el sol acabará por disipar esta neblina.

