Algunos candidatos a la nominación presidencial en el Partido de la Liberación Dominicana, que no tienen fuerzas propias, que apenas aparecen en las encuestas con uno o dos por ciento, basan su campaña en una consigna carente de contenido político y programático: continuar la obra de gobierno del presidente Leonel Fernández.
Quieren que Fernández, dado que la Constitución le impide reelegirse, les endose su influencia y poder de convocatoria.
Pero en el entorno del presidente Fernández nadie tiene condiciones para sustituirlo. Ninguno de los aspirantes de su corte goza del arraigo, el carisma y el talento para ser escogido. ¡Y Leonel lo sabe!
El candidato natural del PLD es Danilo Medina. Es el único que basa sus aspiraciones presidenciales en la fuerza que tiene dentro y fuera del partido, el único que tiene visión de país propia, el único que se distancia del presidente Fernández desde el punto de vista político. Hoy Danilo representa lo más sano y ético dentro del PLD.
Prometer continuar la obra de gobierno de Leonel no creo que sea algo atractivo. Habría que ver si Leonel tiene una obra de gobierno, y analizar esa obra de gobierno.
No existe una obra de gobierno de Leonel. En todo caso, la obra de gobierno de Leonel no es de Leonel, es de Balaguer. Porque, como he dicho, utilizando versos de Silvio Rodríguez, Leonel no es un testaferro del traidor de los aplausos, un servidor de pasado en copa nueva, un eternizador de dioses del ocaso..
La obra de gobierno de diez años la podemos ver en la corrupción, que se lleva más de cien mil millones de pesos todos los años, en el narcotráfico que mantiene la estabilidad cambiaria y una buena parte del cacareado crecimiento económico, en el crimen, la delincuencia y el delito. La obra de gobierno la vemos en los intercambios de disparos que le han costado la vida a cientos de muertos de hambre.
Los que aspiran a continuar la obra de gobierno de Leonel Fernández no proponen cambios. Seguir el camino de Leonel es la muerte. Seguir el camino de Leonel es enterrar el país.

