La realidad: Caminar tranquilamente por una de las aceras de la carretera de La Victoria se ha convertido una verdadera odisea para decenas de niños que deben movilizarse esquivando hoyos, piedras y troncos, muchas veces invisibles por la maleza que los cubre. La niña Juleyni, de 7 años, y estudiante del tercer grado de la Escuela Haras Nacionales, no escapa a esta realidad.

