Opinión

La reforma de la Policía

La reforma de la Policía

El país ha entrado en un proceso de cambios en algunos comportamientos oficiales y la Policía no puede estar ajena a ellos. No porque las autoridades lo prefieran sino porque tanto el nuevo esquema internacional como la presión social interna se los imponen.

Reformar la Policía no es solo cambiar el uniforme, que bastante feo y anticuado es, sino los métodos de investigación, la metodología de inteligencia, así como revisar los rangos, ya que hay demasiados oficiales sin nada que hacer.

También sería bueno transparentar la nómina de la Policía, y  eliminar los capítulos de dinero en efectivo que se asignan los jefes policiales, ya que esa entidad es y debe ser de carácter civil que auxilie al Ministerio Público, pero jamás un cuerpo con características militares ni de seguridad nacional.

La Policía en los países civilizados tiene función de orden público, casi siempre con un mando superior civil y los oficiales e investigadores más destacados llegan al rango de capitán.

Aquí tenemos una Policía con generales y coroneles para exportar a toda América Latina, pero casi ninguno hace nada ni acumuló méritos para el rango. ¡Cuestión de compromisos políticos, Compay!

La deficiencia de la Policía, el aumento de la delincuencia y los temores de la población ante el nivel de inseguridad que se vive en las calles dominicanas, fue lo que motorizó que el presidente Danilo Medina agilizará el proyecto de reforma que reposa en el Congreso.

No se puede olvidar lo peligroso que es poner en manos de una persona un arma de fuego, una placa y un bajo salario en una sociedad de pocos valores éticos y morales, por lo que la adecuación del salario a los policías debe ser una prioridad del proyecto.

También debe ser una prioridad retornar al servicio a más de 10 mil agentes que prestan servicio en el sector privado o entregan su salario al superior para que no lea asignen servicios de modo que pueda buscarse otro empleo o dedicarse a delinquir.

El Nacional

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