La revolución cubana desde sus comienzos ha tenido la preocupación de poner en práctica esta regla de la reciprocidad. Y es por esto que a pesar de bloqueos, aislamientos, criminalizaciones y desprecios, esta revolución siempre encuentra personas solidarias dispuestas a ser parte de este proceso y de defenderla.
La revolución cubana es como el Evangelio de nuestro hermano y compañero Jesús, o sea, es acción, de aquí el que no diga; no le hagas a otros/as sino mas bien, haz a otros/as. Es por esto que exportan doctores/as, maestros/as, medicinas y salvación por todo el mundo, mientras que desde aquí en Estados Unidos se exportan corporaciones, militares, bombas y destrucción.
Otra característica importante en esta regla de oro de la reciprocidad es que como revolución, ellos/as no dan de lo que le sobra, sino mas bien comparten de lo que tienen. Y cuando comparten no promueven el paternalismo/maternalismo, sino mas bien empoderan para que la gente o los os pueblen se liberen a si mismo.
***
Nosotros los cubanos, podemos sentirnos orgullosos de una
Revolución que surge al mundo sin ansias de dominio, sin
propósito de explotación, ni de dominación de otro pueblo,
sino que nace al mundo como ejemplo, con una aspiración
de justicia, de justicia amplia, de justicia honda, dentro del
más extraordinario sistema de respeto a las libertades
humanas que ha conocido el mundo. La Revolución
cubana se puede sintetizar como una aspiración de
justicia social dentro de la más plena libertad y el más
absoluto respeto a los derechos humanos.
Discurso de Fidel Castro en el Palacio Nacional de la Habana, el 21/01/59.
***
Esta es la verdadera solidaridad que va mas allá del egoísmo nuestro donde si nos sobra entonces vamos a compartir. Y como no nos sobra, entonces seguimos construyendo nuestras agendas individualistas y competitivas que se alimentan de la ética capitalista.
De aquí el que la revolución cubana aprendió hace mucho tiempo que la bendición de Dios está en dar, no en recibir. Es por esto que Diosa les bendice y nunca han tenido que mendigar sino más bien, recoger de lo que siembran: la solidaridad. En esto el proyecto de Pastores/as Por la Paz, con el Rev. Lucius Walker y toda la gente bella que lo componen, nos puede narrar miles de historias de bendiciones.
La regla de oro de la reciprocidad de la revolución cubana ha demostrado asimismo todo lo contrario de lo que las palabras o teorías en nuestro sistema de gobierno aquí en Estados Unidos nos dicen: In God We Ttrust (En Dios confiamos).
Esta revolución cubana sin mencionar a Dios o su nombre, en la práctica, o sea, en la acción, tiene mucho mas fundamento religioso que la nuestra porque ha demostrado exactamente lo que la Biblia nos enseña y es que el asunto no es hablar o mencionar a Dios, sino más bien practicarle con la justicia.
De aquí las expresiones radicales de Jesús cuando nos dice: Gracias porque cuando tuve hambre, ustedes me alimentaron; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Pasé como forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estaba enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver.
Entonces la gente buena preguntarán: Dios, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber, forastero y te recibimos o sin ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te fuimos a ver? Y Dios respondió, en verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno/a de estos más pequeños/as, que son mis hermanos/as, lo hicieron conmigo (Mateo25:35-40).
El internacionalismo de la revolución cubana, eje central de la política exterior, o relaciones internacionales, cubana, hace real esta regla de oro de la reciprocidad porque contrario a lo que el gobierno de Estados Unidos está haciendo, ésta revolución sigue invirtiendo en la paz y no en la guerra. La inspiración por supuesto proviene de lo que el hermano y compañero Fidel Castro siempre ha dicho con palabras y acciones: Ser internacionalistas es saldar nuestra propia deuda con la humanidad. Como activista espiritual, teológicamente yo creo que es invertir en un mundo diferente pero mejor, o sea, es darle seguimiento al proyecto de liberación política, económica, social, religiosa, sexual, género, entre otras, que Dios nos encomendó.
Este internacionalismo solidario cubano, el cual se manifiesta con un amor subversivo y una moral radical, nos fue enseñado con acciones también por el médico guerrillero, Ernesto Che Guevara. Así nació la ELAM, o sea, la Escuela Latinoamericana de Medicina radicada en La Habana, y con ella el ofrecimiento de 10,000 becas para la formación gratuita de médicos.
En la actualidad, alrededor de 90 jóvenes de zonas pobres de los Estados Unidos se han sumado a las filas de los/as alumnos/as internacionales que estudian medicina en Cuba. O sea, que el Che sigue cabalgando por los caminos del ALBA y sus ideas de un nuevo ser humano y las obras de Fidel de un mundo mejor, siguen estando presentes. Esto nos demuestra que el proyecto del socialismo democrático sigue por un lado exponiendo el fracaso de nuestro capitalismo corporativo y por otro lado, nos deja ver que hay esperanza para seguir construyendo el paraíso del cual el hermano y compañero Jesus no hablaba de construir aquí en la tierra.
Esto a pesar del bloqueo inhumano, inmoral e ilegal que el gobierno de Estados Unidos le ha impuesto despóticamente al pueblo cubano para doblegarle y rendirle desde el 3 enero, 1961, cuando rompe relaciones diplomáticas con Cuba.
A pesar de las amenazas, provocaciones y agresiones que diariamente el gobierno de Estados Unidos realiza contra Cuba, esta revolución con su regla de oro de la reciprocidad se atrevió a ofrecer a su agresor 1,100 médicos para intervenir contra el genocidio creado en New Orleáns el 29 de agosto de 2005, con el paso del huracán Katrina.
(El autor es sacerdote de la
Iglesia de Santa María, New York,Lbarrios@jjay.cuny.edu

