El que generales policiales y autoridades encargadas del diseño de la política de seguridad pública marchen por las calles de los barrios pobres junto a civiles de la comunidad, es una manera ridícula de ocultar la incapacidad policial.
En más de una ocasión, el mayor general José Armando Polanco Gómez ha marchado con la gente que reclama una reducción en los niveles de violencia doméstica, la delincuencia y otros males relacionados con la seguridad ciudadana.
Oficiales superiores y subalternos caminan abrazados con alistados y civiles por calles polvorientas de los barrios marginados, saludan, sonríen y hasta hacen promesas, en medio de fotógrafos y camarógrafos que se disputan la mejor toma. ¡Ah, las relaciones públicas!
Sin embargo, mientras el jefe marcha para que no ocurra lo que ocurre, aumentan las denuncias de asaltos, robos, atracos, se incrementan los puntos de venta de drogas, y los femenicidios son más frecuentas contra mujeres que tienen más de una denuncia en los destacamentos policiales.
Eso da incapacidad por doquier, además de que parece que allí nadie está en su lugar, porque mientras los delincuentes se apoderan de las calles, no existe un plan ni una estrategia policial para enfrentarlos, sin necesidad de violentar los derechos ciudadanos.
Ojalá que el proyecto de Ley sobre reforma policial preparado por el Poder Ejecutivo sirva de plataforma para detener el auge de un mal que nos arropa a todos, así como para convertir a la Policía en un institución eficiente y honesta, en la que la población tenga confianza y no tema al encontrarse con una patrulla.
En ese proyecto debe quedar claramente definido el papel de los jefes policiales, desvinculándolos totalmente de la política, obligándolos a actuar como auxiliares de la Justicia y no como jueces.
Ojalá que el proyecto establezca con claridad que un buen jefe policial no es el que más espacio ocupe en los medios de comunicación sino el que sea capaz de garantizar la seguridad de los ciudadanos. Si lo duda, trate de hablar por un teléfono celular en cualquier calle de la ciudad.

