En Finlandia los gobiernos municipales planifican la enseñanza preescolar gratuitamente, posibilitando que el universo de todos los niños temprano a los seis años participe de la enseñanza infantil, que tiene lugar un año previo al inicio de la escolarización obligatoria.
De igual manera, a los siete años los niños inician su educación básica provista de nueve cursos con el acompañamiento de profesores con títulos universitarios y especialidades lo que los hace altamente competitivos. Una característica importante de los docentes es que están dotados de educación superior, con maestrías y doctorado, siendo así especialistas en pedagogía.
Soberanamente revelador es la atención a la niñez permitiendo el sistema que los padres cuiden a sus infantes en un periodo de 320 días laborables, lo que se traduce en un año y dos meses, pudiendo ser extendido a tres años si fuese necesario.
La educación básica comienza en Finlandia el año en que el niño cumple siete años. Todos los niños que viven en Finlandia de forma permanente deben recibir educación básica, contando ésta de nueve cursos. Es bueno destacar que hasta hace poco la educación en este importante país del norte europeo tenía un carácter obligatorio.
Sin embargo, una característica común es que la educación secundaria vale decir, el bachillerato por igual es una especie de réplica de los instruidos a nivel básico, aunque con mayor rigor y exigencia, pero sigue sin proporcionar ningún tipo de preparación concreta que habilite al estudiante para insertarse al mercado de trabajo.
Así, la educación superior universitaria, aunque es gratuita es altamente selectiva permitiendo una licenciatura en tres años de estudios. Comparten la modalidad de contrato en prácticas, que permite adquirir la categoría en formación profesional, lo que se desarrolla a través de que el estudiante trabaje en un área específica, a los fines de completar sus estudios, percibiendo su remuneración salarial.
En materia educativa que es el gran fuerte de estos países nórdicos, especialmente de Finlandia, es importante profundizar la cooperación técnica en dicha temática a los fines de lograr instalar una mesa de concertación de políticas educativas focalizadas a dar respuesta a las debilidades sistémicas de nuestro sistema educativo dominicano.
Tomando en cuenta que los problemas en nuestro modelo tienen un carácter transversal, que van desde la calidad de la inversión, pasando por la instrumentación del aula hasta alcanzar la problemática de la formación del docente.
La estrecha cooperación con estos países, basada en la articulación de políticas públicas en materia educativas podría constituirse en un esperanzador mecanismo, de caras a mejorar la calidad de la oferta docente y los procesos de aprendizaje.
Por: Jose Manuel Castillo
embajadorcastillo@gmail.com

