Con el debido respeto y fina gentileza, llamamos a la Suprema Corte de Justicia y al Consejo del Poder Judicial, intervenir con rapidez ante un peligroso huracán que tiene su epicentro en la Corte de Apelación Penal y otros Tribunales de San Cristóbal, tendiente a trasladar y pensionar a varios jueces de este valioso departamento.
Los distinguidos integrantes de nuestra Suprema Corte y del Consejo judicial pueden evitar desapasionadamente, con miras a la realidad, desactivando acentuados comentarios voz populi, en el sentido de que, Dios no lo permita, la Corte de Apelación penal de mi pueblo, tenga solo un magistrado de la Cuna de la Constitución.
Igualmente se pretende que dicha Corte, casi exclusivamente, conozca y pueda fallar expedientes que podrían presentarse de personas ligadas a acciones inmorales y otros crímenes, a los fines de que pudiesen ser favorecidos, y ello crea inquietudes.
Se percibe con la nueva integración y trasladados de uno o varios jueces que hasta ahora no se dejan manipular, designar otros como ha ocurrido, ajenos al departamento judicial de San Cristóbal, aunque nos sentimos esperanzados por la estirpe de esa Suprema Corte y del Poder judicial de que ello no pueda acontecer.
Siempre nos ha abrigado la fe y esperanza de que los integrantes de esta honorable Suprema Corte y del Poder Judicial, destacados magistrados de elevada conducta, con marcada honestidad e integra capacidad a todas prueba, y que son faro de luz en la aplicación de la Constitución de la República, Leyes, Tratados y normas vigentes, cumplirán con el deber.
Solicitamos, cortésmente, a esa Honorable Suprema Corte y al Poder Judicial, mantener incólume sus principios y razón de ser, no permitiendo calamidades ni enfrentamientos que pueden evitarse, sin que impere la soberbia, prepotencia, ni excesiva superioridad que imponga sus dictados y caprichos en la Corte de Apelación de la gloriosa tierra donde nací y seré sepultado un día y a ella bajaré con la frente en alto, mi rostro al sol, mirada al cielo y a mi pueblo y a mi patria sacrosanta.
La mediación es necesaria, así despejar preocupaciones que a muchos juristas, entidades, ciudadanos y ciudadanas nos atormenta. La filial del Colegio de abogados y muchos juristas de mi pueblo, pueden hablar, y lo están haciendo con mucha valentía.
Elevamos nuestra enérgica protesta ante el inmerecido trato en burla a sus Derechos Humanos, de la Honorable Juez de Carrera Dra. Santa Moreno, ultrajada por reclamar el nivel que en la Corte de Apelación le corresponde. El despacho de esta Juez fue violentado y sus pertenencias enviadas a su casa, y así herida su dignidad personal e integridad psíquica y moral, ya que nadie puede ser sometido a tratos crueles, inhumanos y degradantes. ¡Que es lo que se piensa! (Ah), tener el control absoluto de dicha corte como en épocas de las dictaduras?.
En la sagrada misión de impartir justicia, el juez debe tener siempre su propia independencia interior, basada en la libertad espiritual y debe someterse a su propia conciencia, y gozar de esa libertad espiritual tan necesaria para el ejercicio de su noble apostolado.
